MI LIBRO: UNA MALA MUJER, LA PROSTITUCIÓN AL DESCUBIERTO

ME ES MUY GRATO COMUNICAROS QUE EL PRÓXIMO DÍA 21 DE FEBRERO, martes DEL 2012 A LAS 19H, SE PRESENTARÁ MI AUTOBIOGRAFÍA: "UNA MALA MUJER" EN EL CORTE INGLÉS DE PUERTA DEL ÁNGEL, 19; 6ª PLANTA DE BARCELONA .
EL LIBRO YA SE ENCUENTRA A LA VENTA EN GRANDES SUPERFICIES Y LIBRERÍAS DE TODA ESPAÑA






"La víctima del abolicionismo de la prostitución es diferente, entre otras razones, porque para el abolicionismo de la prostitución sobre las que se proyecta su acción "salvadora" son un mero instrumento o intermediario al que deshumaniza so pretexto de que el objetivo abolicionista es atacar la esencia misma de la comunidad, para obtener su destrucción y su sustitución por la estructura social y política que la ideología abolicionista quiere"
Montse Neira


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miércoles 8 de febrero de 2012

El trabajo sexual en FEMIGRA


Diana Zapata, Mónica Gijón, Adriana Piscitelli, y Montserrat Neira estaremos abordando el trabajo sexual:

Dijous, 9 i Divendres, 10 de febrer
Sala d'Actes i Sala Gran (3a planta)

Congrés Internacional

Femigra
Obre un espai de debat i reflexió en  el qual participen interventores, investigadores i activistes que presenten les seves experiències i anàlisis sobre les diferents formes de frontera (física, socials, ideològiques,...) que s'estableixen en l'actualitat.
Un espai que dóna la benvinguda a experiències concretes, anàlisis teòriques i expressions artístiques en el marc d'una reflexió crítica sobre les formes actuals d'abordar els processos migratoris.
Podeu descarregar-vos el programa complet a:

http://www.generatech.org/femigra o http://psicologiasocial.uab.es/femigra-2012
Organitza: UAB
Col·labora: Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison
   Amb el suport de:
Diputació de BarcelonaInstitut de les dones, Generalitat de CatalunyaDepartament de cultura, Generalitat de CatalunyaInstitut de CulturaCanal CulturaDepartament d'acció social, Generalitat de CatalunyaAjuntament de Barcelona
subscriu-te  Valid XHTML 1.0 Transitional  Valid CSS!  Disseny: Rosa Marín

Tras el espejo del capitalismo global. Violencia sexual al otro lado: el cuerpo visible. Jaque a la Reina Negra

http://www.acsur.org/Tras-el-espejo-del-capitalismo

Tras el espejo del capitalismo global. Violencia sexual al otro lado: el cuerpo visible. Jaque a la Reina Negra

Las mujeres migrantes del Estado español atraviesan numerosos obstáculos que afectan a sus procesos de inclusión social y de convivencia. En particular, sufren las distintas formas de violencia de género en todos sus ámbitos: empleo, contexto familiar, medios de comunicación, etc., y expresiones: física, sexual, psicológica, económica, espiritual o estructural. Este libro pretende ser una herramienta útil para detectar y prevenir todas estas dimensiones de la violencia contra las mujeres migrantes.

Está dirigido a los/las diferentes profesionales y agentes sociales de las áreas de las migraciones, de empleo y de igualdad de oportunidades, ya provengan de entidades públicas o privadas, que realizan su trabajo cotidiano de intervención con este colectivo de mujeres. Por tanto, nace con la intención de facilitar muchas de las claves para entender y abordar las problemáticas que se plantean en los actuales escenarios de violencia a los que nos referimos
Descarga libro

http://dl.dropbox.com/u/55509849/76815451-Gu-a-ACSUR-web.pdf

martes 7 de febrero de 2012

Video de Plataforma Editorial, presentando mi libro "Una mala mujer", la prostitución al descubierto

Os dejo el video que ha realizado la editorial Plataforma Editorial para presentar mi libro




La presentación oficial será el 21 de febrero a las 19 horas en el Corte Ingles de Portal de l´Angel, 19, planta 6ª (al lado de la cafetería)

Ya se encuentra a la venta en grandes superficies y librerías de toda España.

domingo 5 de febrero de 2012

Nosotras las decentes, la salvaguardia de la moralidad femenina en una ciudad

http://maytediez.blogia.com/2009/012302-nosotras-las-decentes.-la-salvaguardia-de-la-moralidad-femenina-en-una-ciudad-de.php#_ftn39

2. De meretrices y otras malas mujeres: la labor del Patronato de Protección a la Mujer

             Mantener controlada la situación de la prostitución en la provincia, mediante su regulación y vigilancia, constituye otra de las grandes preocupaciones de los poderes públicos y eclesiásticos para la salvaguardia de la moralidad establecida.
A este respecto, hasta mediados los años cincuenta se consigue mantener la misma situación de doble moral que era aceptada en otros muchos órdenes de la vida de los españoles, puesto que al tiempo que es tolerada y controlada por el régimen como un mal necesario, su ejercicio se reviste de un discurso condenatorio, apoyado por la Iglesia, que legitima las decisiones del “Nuevo Estado” de cara a la opinión pública. Como manifiesta Jean-Louis Guereña “en una sociedad “cimentada en el sillar firmísimo de la familia cristiana”, el burdel seguía siendo considerado claramente como una pieza esencial del orden moral, la salvaguardia de la virginidad femenina y la tranquilidad de las familias cristianas”[19].
La población vallisoletana quedaba de esta manera sometida también a un estricto control social[20] en cuanto a su moralidad sexual se refiere, bajo la consigna de los nuevos valores patrios y la erradicación de todo tipo de conductas desviadas de las pautas de comportamiento oficiales. Perseguir y eliminar los rastros de discrepancias se convierte en una prioridad para nuestros gobernantes, quienes en lo tocante al tema de las “mujeres públicas” canalizarán buena parte de sus esfuerzos correctores a través del denominado Patronato de Protección a la Mujer.
            Restablecido por decreto de 6 de noviembre de 1941[21], el Patronato constituyó otro más de los aparatos ideológicos empleados por el franquismo como mecanismo represivo encargado de proteger, corregir y regenerar a la sociedad y a aquellas desgraciadas mujeres que habían caído en un estilo de vida degenerado. Su fin último no era otro más que lograr la “dignificación moral de la mujer, especialmente las jóvenes, para impedir su explotación, apartarlas del vicio y educarlas con arreglo a las enseñanzas de la Religión Católica”[22].
            Pero será a partir de la Ley de 20 de diciembre de 1952 cuando quede definitivamente regulado como organismo o institución dependiente del Ministerio de Justicia, con plena capacidad jurídica y amplias funciones con respecto a las disposiciones legislativas anteriores. A partir de este momento el Patronato se encargará de la protección de la menor de 16 a 21 años, o bien -ampliando la minoría de edad- hasta los 25 en ocasiones especiales. La finalidad de este organismo será la de velar por la moralidad pública y en particular por la femenina, para lo que específicamente deberá, entre otras medidas, proteger a la juventud femenina y a todas aquellas mujeres expuestas a ambientes moralmente nocivos o peligrosos; “instar al descubrimiento y castigo de los hechos delictivos o de las contravenciones de las normas de policía que se relacionen con la corrupción y tráfico de menores y del conocido con el nombre de “trata de blancas”; con la producción, importación y circulación de publicaciones pornográficas o que tiendan a divulgar las prácticas abortivas o anticoncepcionistas y, en general, cuantas afecten a la moral católica y a los demás fines del Patronato”; proceder al internamiento y regeneración de las llamadas “mujeres caídas” en establecimientos adecuados para tal fin; y, al mismo tiempo, mantener contacto y relación con otros organismos, nacionales o internacionales, que persigan sus mismas o similares metas[23].
            En Valladolid, el Patronato estaba representado por una Junta Provincial[24], dependiente a su vez de la Junta Nacional, y similar al resto de las cincuenta Juntas provinciales o locales -con función consultiva y decisoria- que representaban al Patronato por toda la geografía española bajo la presidencia honorífica de Doña Carmen Polo de Franco[25].
La financiación del Patronato para el desempeño de su labor correrá fundamentalmente a cargo de los presupuestos generales del Estado canalizados a través del Ministerio de Justicia, puesto que a pesar de que se contempla por la ley del 52 la posibilidad de recibir aportaciones extras provenientes de ayudas o subenciones varias e incluso el hecho de que los padres de las internas corran con los gastos de sus hijas, la realidad fue que las aportaciones provenientes de estas vías solían ser mínimas y los problemas de financiación de la Junta Provincial una cuestión recurrente.
Por lo que se refiere al funcionamiento interno del Patronato, las jóvenes que estaban bajo su tutela podían acceder a esta regeneración por cuatro cauces diferentes confiadas a él por los Tribunales, particulares u otras autoridades: en casos de prostitución, corrupción, etc. las jóvenes solían ser recluidas por mandato judicial; en otros casos las menores eran recogidas de las calles, por hallarse huidas de sus casas, o por encontrarse en establecimientos de dudosa moralidad, y trasladadas al Patronato por la policía; también podían ser internadas por sus propios padres sobrepasados por las conductas excesivamente rebeldes de sus hijas o temerosos de posibles perversiones o peligros; o bien podían ingresar por voluntad propia y en estos casos el Patronato pasaba a suplir las funciones de la familia actuando como una verdadera familia legal.
Una vez que las jóvenes, por cualquiera de estos cauces, quedaba bajo la supervisión del Patronato lo normal era su ingreso en uno de los centros a disposición de esta institución. Para su funcionamiento el Patronato disponía de un escaso número de instituciones propias, por lo que dependía de otra serie de instituciones colaboradoras y auxiliares que por regla general estaban en manos de congregaciones religiosas de Adoratrices del Santísimo Sacramento, Oblatas del Santísimo Redentor, Religiosas del Buen Pastor o Trinitarias[26].
En el caso vallisoletano estas tareas de auxilio a la labor del Patronato recaen principalmente en la obra de religiosas Adoratrices y Oblatas, aunque por los constantes problemas de espacio (o la carencia de medios de reeducación apropiados) se hiciera necesario con frecuencia el traslado de tuteladas a colegios o establecimientos de corrección de otras provincias cercanas. A 31 de diciembre de 1963 están recluidas a disposición de la Junta Provincial un total de 57 mujeres repartidas por diferentes provincias: 24 en Adoratrices y 13 en Oblatas de Valladolid; otras 13 en Nuestra Señora de la Almudena, Nuestra Señora del Amparo, Residencia Peña Grande, y otros sitios de Madrid; 3 en el Hogar Femenino María Inmaculada de Salamanca; 1 en el Refugio Nuestra Señora de Fátima de San Sebastián; 2 en Nuestra Señora de Covadonga en Oviedo y 1 con las Oblatas de Segovia[27].
La tarea encomendada a estas comunidades religiosas consistía fundamentalmente en una labor de recatolización y formación, a través de las que se buscaba encauzar la senda vital de estas muchachas desorientadas. Con estos fines, y para lograr una pronta recuperación de las internas, el colegio Nuestra Señora del Pilar dependiente de las religiosas Adoratrices de la capital organizaba en la década de los sesenta cursos de formación intensiva profesional, en colaboración y con la subvención del servicio de Promoción Social Obrera del Ministerio de Trabajo[28]. Cursos que, a pesar de que se reconoce que no estuvieron exentos de problemas, servirían para enseñar a las jóvenes el desempeño de una profesión que les permitiese abandonar la situación de internamiento en la que se encontraban y volver a salir a la calle contando con una manera honrada y digna de ganarse el sustento superando su indisciplina anterior. Eso sí la capacitación que se ofrece a las jóvenes tuteladas entra dentro de los cánones de lo que en la época se consideran profesiones adecuadas para la mujer y los cursos ofertados son de las especialidades de peluquería, maquinista de punto, cocineras-reposteras, etcétera[29].
A pesar de que no existe excesiva documentación acerca de la labor del Patronato en Valladolid, los informes existentes son explícitos a la hora de mostrar las dificultades a las que tenía que enfrentarse la Junta Provincial para el desempeño de sus funciones cotidianas. De esta manera, la carencia de medios es una constante reiterada en sucesivos informes. El principal problema que se le presenta a la Junta Provincial para su buen funcionamiento viene a ser la falta de “casas de familia” donde pueda acogerse a las tuteladas “con lo que se lograría además de poder ser controladas, el que recibiesen instrucción y consejo para desenvolverse con normalidad a la salida del internado”. Y la solución que se plantea, a semejanza del éxito ya obtenido en otras provincias españolas, consiste en la construcción de una Casa Hogar o Casa de Familia, donde las muchachas encuentren un refugio “que les ponga a cubierto de los peligros de la ciudad”. Aunque, por el momento, la única salida a los problemas de espacio de esta institución se limite al proyecto de construcción de un Hogar para Mujeres Jóvenes, cuya ejecución estaba prevista dentro de las medidas del Plan de Desarrollo[30].
Pero las deficiencias no se limitan a los medios materiales, sino que el personal técnico con el que se cuenta es también insuficiente para atender debidamente la demanda y los servicios del Patronato. No son bastantes los profesionales contratados para desarrollar las funciones de custodia y rehabilitación de las jóvenes tuteladas, ni el número de visitadoras sociales y asistentes sociales, y por ello resulta fundamental para el mantenimiento del sistema la inestimable colaboración de las órdenes de religiosas. La principal dificultad de la Junta para el desarrollo normal de sus actividades durante el año 75 fue precisamente la carencia de asistente social encargada de gestionar el Centro de Observación y Clasificación (COC) de la calle Renedo, lo que impedía la realización de importantes estudios acerca de las características y la condición de las jóvenes que se internan en este centro[31].
            Con la información de que disponemos únicamente podemos reconstruir con cierta continuidad la labor desempeñada para el Patronato en Valladolid a partir de los años sesenta coincidiendo con el pleno apogeo del desarrollismo en la ciudad, lo que contribuye en buena medida a ejercer de foco de atracción para la emigración de jóvenes mujeres que acuden a la capital en busca de mejoras socio-laborales y en ocasiones como un medio de escapar de la opresiva atmósfera que les ofrecía el mundo rural tradicional.

 
 Fuente: Elaboración propia a partir de los informes de la Junta Provincial del Patronato de Protección a la Mujer.
 * entre las resoluciones más usuales de las llevadas a cabo por el personal de la Junta del Patronato se encuentran sin duda los internamientos-externamientos de las muchachas, pero también se adoptan según los casos otra serie medidas de vigilancia tutelar, denuncias ante las autoridades judiciales o gubernativas, informes al juzgado o a otras Juntas patronales, traslados a disposición del Tribunal Tutelar de Menores, o casos en los que el patronato se encuentra en la imposivilidad de intervenir por no comprobarse vida inmoral, por negativa de los padres, por contraer matrimonio, etc.

            Aunque carecemos de una serie temporal completa, que nos permitiera realizar un seguimiento más riguroso de las actividades llevadas a cabo por los servicios de la Junta del Patronato, nos parece interesante adjuntar también los datos contenidos en el informe del año 1975[32], donde se especifican detalladamente las labores realizadas por el personal adscrito a la misma y que nos permiten constatar cómo la misión del Patronato continúa muy vigente aún en el ocaso de la dictadura.


La empresa de la Junta del Patronato en la ciudad se realizaba en estrecha colaboración con la Jefatura Superior de Policía, quienes la mantenían puntualmente informada acerca de los casos de mujeres de mala reputación sobre las que el Patronato pudiera desplegar su función tutelar (aportando su nombre, edad, lugar de nacimiento y procedencia, ciscunstancias familiares y profesionales); y viceversa la Junta se encargaba de denunciar ante la policía a proxenetas o encubridores de este comercio carnal en la ciudad. Así, queda constancia de esta reciprocidad en el informe enviado por la Junta Provincial del Patronato para la confección de la memoria del Gobierno Civil del año 68 por medio de las denuncias presentadas ante el fiscal de la Audiencia Territorial por haberse descubierto una red de trata de blancas y un chalet en las inmediaciones de la capital donde se ejercía la prostitución[33].
Pero lo cierto es que a la hora de valorar la realidad de la prostitución en Valladolid las versiones de las autoridades gubernativas y de la Junta del Patronato coinciden al entender que las medidas legislativas adoptadas hasta el momento estaban dando sus frutos, al menos en el terreno de controlar la prostitución más expositiva y abierta[34]. A juicio de los poderes públicos el Decreto-Ley abolicionista de 3 de marzo de 1956[35] y las revisiones del Código Penal  -Decreto de 28 de marzo de 1963- han resultado suficientes para paliar esta situación. Como se expone en la memoria del Gobierno Civil de 1962 por lo que se refiere a este tema “ha desaparecido la prostitución en lo que tenía de explotación a la mujer y su carácter profesional desapareciendo los prostíbulos” [36]; lo cual no significa que no se continúe practicando en pensiones y otros establecimientos públicos de forma encubierta.
Esta prostitución clandestina continúa vigente y perseguida desde los tiempos de la posguerra, cuando al no existir aún condena expresa de la misma dentro de una política reglamentarista, no se juzgaba como delito su práctica sino el incumplimiento de los requisitos para desarrollarla, esto es, que se ejerciese en recintos cerrados, en casas de citas o meublés y siempre por mayores de edad. No obstante, pese a existir posibilidades de regulación para las prostitutas, éstas optaban por no matricularse en las casas toleradas y preferían trabajar “por libre”, escapando de las limitaciones por edad, de los recintos establecidos y de los obligatorios controles sanitarios para el desempeño legal de esta profesión[37], lo que arroja cifras aproximadas de 80 detenciones semanales allá por 1952[38]. Estas prostitutas clandestinas serían juzgadas como detenidas gubernativas y apartadas de la calle por un periodo de entre quince días y dos años, y en algunos casos pasaban a depender de la Obra de Redención de Mujeres Caídas[39] que se encargaría de su reclusión y adoctrinamiento en conventos, cárceles o reformatorios.
De los 349 expedientes de detenidos gubernativos en la provincia recogidos entre 1947-49 y a los que hemos podido tener acceso, diecisiete corresponden a mujeres denunciadas, arrestadas o detenidas por atentar contra la moral pública o ejercer la prostitución clandestina; en la mayor parte de los casos son denunciadas a las autoridades por sus propios convecinos con ninguna otra base probatoria que el mero chismorreo. Este es el caso de cuatro mujeres de la capital arrestadas en mayo de 1948 durante quince días (exp. 949-952) en respuesta a la denuncia formulada por los vecinos de una casa de la céntrica calle Portugalete; se trata de tres mujeres de 25, 26 y 38 años, “sin ocupación y de pésima conducta”, alojadas en el domicilio de una viuda de 51 años, que “desde el fallecimiento de su esposo y según informes practicados por la policía sobre personas que conocen su vida y costumbres, hace una vida desprovista de todo principio de pudor y recato, apareciendo como una mujer “de la vida”, como demuestra su asistencia con otras mujeres de mala reputación a bares y cafés y sus paseos por la vía pública con su querido”. Asimismo, y para mayor escándalo de la vecindad, se cuenta cómo su vivienda ha sido convertida en la antesala de un verdadero prostíbulo donde se acoge a mujeres de vida irregular que acuden allí por la noche, en ocasiones ebrias y en compañía de varones, ocasionando importantes molestias a la vecindad por sus voces y faltas a la moral. Destaca además en este proceso un detalle que es revelador del papel activo que la policía jugaba también en la vigilancia de la moralidad general y la regeneración de estas mujeres, puesto que se manifiesta como en varias ocasiones el comisario ha intentado favorecer otras salidas para las detenidas apercibiendo a la viuda a cambiar su forma de vida y conducirse dignamente[40].
Precisamente es esta variante de la prostitución la que más preocupa a la Junta Provincial del Patronato una vez que están teniendo éxito las disposiciones sobre la misma y el cierre de las casas dedicadas a este tráfico. Y así lo hacen constar en un completo informe presentado el 9 de marzo de 1964 por el vicepresidente de la Junta en el que se analizan detalladamente las influencias favorables y desfavorables que han ocasionado las medidas legales adoptadas respecto a la evolución de la prostitución en nuestra ciudad[41].
En dicho informe denuncian la persistencia de dos tipos de prostitución que denominan genéricamente alta y baja prostitución. Por alta prostitución entienden aquella que se desarrolla fundamentalmente dentro de hoteles, incluidos los de categorias superiores, a los que las parejas acceden libremente y sin ningún tipo de cortapisas y puesto que “como el sistema de alojamiento en hoteles y pensiones no exige la presentación de documento alguno que acredite el vínculo existente entre las personas, es fácil eludir la responsabilidad”. De ahí que desde la Junta se proponga como medida cautelar la posibilidad de que “aún cuando resultara un poco molesto para los viajeros y pensando en más elevados fines”, fuera obligatoria la presentación del Libro de Familia o de algún otro documento a través del cual se justifique su condición matrimonial; de tal forma que, además, serían sancionados los propietarios de los establecimientos que no cumplieran con estos requisitos de control. Esta modalidad más encubierta y menos publicitada incluiría la prostitución encubierta ejercida por jóvenes clientas habituales de cafeterías, boîtes y clubs nocturnos, artistas profesionales o componentes de grupos artísticos que actúan en Salas de Fiestas –dos al menos en conocimiento y vigilancia policial- y que complementan su economía por estos medios[42].
En cuanto a la baja prostitución sería aquella que se concentra y sigue desenvolviéndose principalmente en los antiguos barrios donde existían prostíbulos establecidos; con la salvedad de que, al cerrarse aquellos, ha disminuido la concentración de mujeres en un único local y ello ha promovido la agrupación de pequeños grupos de dos, tres o cuatro mujeres – muchas de ellas, pese a su edad, antiguas mancebas de los prostíbulos clausurados - que continuan practicando su oficio en viviendas particulares.  Concretamente, según se desprende del testimonio recogido por la Junta:
Hay en esta situación un número considerable de prostitutas, y cuando se las señala que en estas casas se ejerce la prostitución, alegan que no, que a dichos pisos solamente sube el amigo particular de cada una de ellas, siendo lo cierto que acuden otros individuos. Hay horas durante el día en que fácilmente puede encontrarse en las calles de estos barrios bajos un considerable número de prostitutas, y más concretamente en los bares enclavados en los mismos, donde de hecho existe una activa contratación entre hombres y mujeres de mal vivir.
Otros espacios que también se han comprobado propicios para el frecuente desarrollo de estas prácticas eran los reservados de bares, establecimientos tolerantes o incluso abiertamente encubridores de este tráfico, o merenderos situados en el extrarradio, y que por este motivo estaban menos sometidos a la inspección policial[43]. Estás prácticas se consumaban en especial en horario nocturno, en muchos casos dentro del propio vehículo con el que se acude a la cita o en su defecto en el campo, y con carácter cada vez más frecuente en pensiones y hoteles donde la Junta denuncia un “alarmante incremento y peligro en el ejercicio de la prostitución”. Una generalización de este tráfico dentro del creciente mundo de la hostelería que se considera realmente una amenaza para la protección de la moralidad provinciana puesto que en esta industria “los escrúpulos sucumben ante los fáciles beneficios” y ello genera “un ambiente muy propicio por ofrecer garantías de cierta reserva” para el desenvolvimiento de una furtiva prostitución[44].  
De esta forma una situación que de cara al exterior pudiera parecer una victoria de los poderes públicos capaces de erradicar este tráfico de mujeres escondía una realidad sumergida bien distinta y contra la cual los métodos de lucha y represión no resultaban tan eficaces. Por este motivo, en un ejercicio de autocrítica y como un medio para intentar desarrollar y mejorar el papel encomendado a la Junta Provincial el informe del año 64 culmina con un repertorio de medidas y de situaciones a corregir:

... mayor vigilancia e inspección de los locales de diversión nocturna, que referidos a nuestra capital son pocos, pero carecen de un control sumamente necesario, ya que la mayor parte de las jóvenes que tutela el patronato han sufrido su caída precisamente en los reservados de dichos establecimientos, los cuales por otra parte se hallan provistos de pasadores que permiten el cierre de los reservados, cosa que debe evitarse a toda costa. Surgido un gran incremento en cuanto a recepción de parejas en pensiones y hoteles se refiere, sería conveniente insistir a los propietarios a fin de que se abstuvieran de admitir cualquier clase de parejas que infundan sospechas e incluso que solicitaran algún justificante de la situación familiar de las mismas. Se impone una mayor eficacia en la represión de los lamentables espectáculos nocturnos y diurnos relativos a la compostura de las parejas, que afecta a la moralidad pública y es un semillero de males mayores[45].

            Sin embargo, lejos de resolverse estos problemas que tanto perturban a los guardianes de las virtudes de nuestros ciudadanos, a medida que pasan los años tienden a recrudecerse, hasta el punto que el cometido inicial del Patronato queda superado por la realidad social del momento. Se hace imprescindible entonces una reformulación de sus funciones y medios de actuación que permitan adecuar la institución al ritmo impuesto por la adopción de nuevas costumbres y moldes mentales.

…en esta ciudad ha seguido en escala ascendente la pauta marcada durante los últimos años por la excesiva libertad de costumbres en la juventud, prodigándose la asistencia a los clubs en sesiones nocturnas de jóvenes menores de 21 años, e incluso de 18, con el consiguiente quebranto de la moralidad femenina, ansiosa de desenvolverse y disfrutar de esos medios, acentuándose más el peligro en las jóvenes de las esferas sociales más modestas, que no disponiendo de medios económicos propios –la presencia en estos clubs resulta cara- se acogen a la invitación de muchachos de superior posición, hipotecando así su personalidad[46]-

Máxime cuando existe poca colaboración por parte de los progenitores y las familias para que la vida de sus hijas discurra encauzada por el camino de la rectitud y la virtud, siguiendo la travesía marcada por el retrógrado modelo femenino que se pretende seguir sosteniendo por parte de las autoridades franquistas.
Los padres, que antes ofrecían resistencia a esta nueva apertura de costumbres, dificultando su rápido progreso, han terminado por claudicar, adoptando una posición de conformismo, y las salidas nocturnas de las jóvenes, que hace años parecía intolerable en el ambiente familiar, se ha hecho ahora corriente en la vida de costumbres, con evidente peligro para su moralidad, aunque se invoque que ahora existe una mejor preparación para defenderse en la vida[47].
De ahí que, desde el mismo Patronato, se reconozcan las crecientes dificultades a las que ha de hacer frente contando con unos medios de acción que no son los adecuados para los nuevos tiempos y se reclame por ello un “profundo estudio de reformas en los sistemas” a través del que se logre sortear el importante desequilibrio con el que se encuentra en la actualidad. Aunque, a pesar del pesimismo que se trasluce por las disfunciones y el deterioro de la organización, sigue existiendo un poso de confianza en los poderes civiles para su recuperación a la espera de un nuevo anteproyecto de Ley encargado de actualizar las normas fundamentales por las que se rige esta institución[48].
Pero no sólo los medios del Patronato resultan ineficaces para mantener controlados los hábitos sexuales de las nuevas generaciones de muchachas que se empapan de aires modernizadores, sino que similares males afectan a la actuación de la misma policía en la vigilancia y represión del comercio carnal. Aunque según se manifiesta desde Jefatura a la altura de 1968 no es excesivo el número de prostitutas en función del total de población, su control o extirpación se hacen prácticamente imposibles. En casos de vigilancia policial extrema, las prostitutas tienden a trasladarse a zonas o ciudades donde la tolerancia sea mayor con lo que no se termina con el problema; así como tampoco surten efecto las medidas usuales consistentes en la imposición de sanciones pecuniarias, arrestos gubernativos o propuestas de aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes, que según el informe policial no vendrían más que a agrandar el problema de reinserción de estas mujeres. Examinado el historial de las detenidas y sancionadas en este año por prácticas de prostitución y que reproducimos a continuación, no podemos por menos que llegar a las mismas conclusiones que se plantean desde la Jefatura de Policía, esto es, la práctica inoperancia de los métodos cohercitivos aplicados en estos casos.


Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Informe sobre la Situación Moral de la Juventud. Año 1968.

La política propuesta como alternativa, en un planteamiento muy actual, parte de un análisis de la condición sociológica de las prostitutas, en su mayor parte mujeres inadaptadas socialmente y carentes de formación moral y cultural, que en muchas ocasiones tienen que mantener una familia propia y que además sufren el rechazo de la comunidad que las margina y destierra de otras posibles salidas laborales. De poco o nada sirve entonces su apartamiento de las calles, si tras su puesta en libertad no se les ofrece otra salida que incurrir de nuevo en el vicio. De ahí que se ambicione "una labor educativa, de mayor comprensión humana y caridad cristiana por parte de la sociedad", como método mucho más efectivo para la regeneración de estas mujeres[49].

viernes 3 de febrero de 2012

En la sede de Sicar.cat

Con Rosa, responsable del proyecto SICAR.CAT


http://www.adoratrius.cat/sicar/bienvenida.php

SICAR cat nace el año 2002 como respuesta a las demandas de un colectivo emergente, a una realidad social particular y, a una forma de violencia de género donde se produce una fuerte violación y vulneración de los Derechos Humanos de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual.

Por tanto, SICAR cat ha optado por promocionar los DDHH de las mujeres víctimas de la trata con fines de explotación sexual a través de una atención integral y denunciando esta forma actual de esclavitud.

Prestar atención a las necesidades actuales de las mujeres en situación de exclusión social.

Tener presencia o estar presentes en entornos de exclusión social dando respuestas a las necesidades reales y expresadas por las propias mujeres.

Caminar hacia una mayor profesionalidad en el desarrollo de la misión desde el compromiso y la defensa de los DDHH y los valores de la Entidad.

Fomentar equipos interdisciplinares que nos permitan realizar un abordaje integral de nuestra acción.

Optimizar el trabajo en red para abordar desde una perspectiva global los fenómenos de exclusión social y combatir sus causas i consecuencias.

Actualizar el modelo pedagógico de acuerdo con los retos que se van presentando.

Contribuir al cambio social a través de la sensibilización y la denuncia de estructuras que no respeten los DDHH, especialmente los derechos sociales, políticos, económicos y culturales de las mujeres.

miércoles 1 de febrero de 2012

"La penalización de la prostitución no funciona"

http://www.publico.es/culturas/419789/la-penalizacion-de-la-prostitucion-no-funciona

El lanzamiento de Capital erótico (Debate), el año pasado en Inglaterra, puso el grito en el cielo de muchas feministas anglosajonas. Su autora, la socióloga Catherine Hakim, profesora de la London School of Economics, se atrevía a lanzar ideas como la despenalización de la prostitución, debido a las diferencias en cuanto al deseo sexual, mayor entre los hombres que en las mujeres. También señalaba que la mujer debía aprovechar más su belleza y erotismo para sacar más ventajas sociales y económicas. Muchas feministas se preguntaron si era una vuelta al feminismo prerrevolución sexual o si este es el feminismo del futuro. Ayer, Hakim estuvo en España para explicar sus polémicas conclusiones.

Usted habla de sacar más réditos al capital erótico que tienen las mujeres. ¿Esto no supone una condena más para la mujer? Es decir, se exigen estudios, ser una buena ama de casa y, además, estar superficialmente perfecta.
Lo que yo digo es que las mujeres ya tienen un capital erótico superior al de los hombres. El problema es que no están obteniendo beneficios de ese capital. Los estudios afirman que los hombres consiguen un 17% de sus salarios siendo guapos, mientras que las mujeres, sólo el 12% más siendo atractivas. Vemos que también hay discriminación sexual. Así que las mujeres tienen que recuperar el tiempo perdido, porque los hombres están consiguiendo más beneficios de su capital erótico que las mujeres.

Pero, entonces, ¿el hecho de que la diferencia salarial se mantenga en España en torno al 17% es porque la mujer no se explota físicamente?
Del mercado laboral español no tengo datos definitivos. Sé que hay diferencias en los salarios, pero no se han realizado estudios en España para explicar si esto se debe a la educación, los estudios, la experiencia o qué. En Reino Unido y Estados Unidos sí se han de-sarrollado estudios y hay una diferencia en los salarios que se explica debido al tipo de educación, los sectores, la pertenecía a sindicatos, etc. En cualquier caso, no estoy convencida de que en España haya discriminación sexual. De hecho, aquí, la diferencia salarial entre hombres y mujeres es menor que en otros países.
En el libro afirma que los feminismos francés y alemán han ido por caminos diferentes al anglosajón. ¿Qué les diferencia del británico? ¿El puritanismo?
Es evidente que la cultura puritana ha tenido un efecto enorme en todo el norte de Europa a la hora de menospreciar el placer, la belleza y la sexualidad, incluso como algo digno de vergüenza. Esta es una actitud muy diferente a la de los chinos, japoneses, franceses

Pero, en España, hemos sufrido un catolicismo exacerbado que también ha aniquilado la sexualidad de la mujer.
Creo que el catolicismo nunca ha tenido una actitud negativa hacia la sexualidad del mismo modo que la cultura puritana. En los países católicos, se celebra el carnaval con todos sus excesos. Y eso es algo que no ocurre en la Europa del norte. Es una cultura diferente.

En su libro también habla del "déficit sexual masculino". Esta conclusión destruye años, décadas de discurso intentando igualar a hombres y mujeres más allá de su capital erótico. ¿No es su libro una vuelta atrás?
Yo no he realizado los estudios sexuales. Lo único que he hecho es recopilarlos. Y todos muestran lo mismo: los hombres tienen un mayor deseo sexual que las mujeres, en particular a partir de los 30-35 años. A partir de esa edad, la diferencia va a agrandándose y eso es algo que debemos reconocer. Es interesante que la mayor parte de los hombres hayan dicho que lo único cierto que hay en este libro es que existe este déficit sexual.
Esta conclusión se relaciona con la prostitución. Usted defiende su legalización.
Yo creo que no hay que prohibirla ni promoverla. La mayor parte de los países la penalizan y yo creo que deberíamos despenalizarla. Es la misma conclusión a la que llegó la OIT [Organización Internacional del Trabajo] en un estu-dio sobre la prostitución en Filipinas, Malasia, Indonesia y Tailandia: la regulación no funciona y la penalización es un desastre para hombres y mujeres y, por tanto, lo que hay que hacer es legalizarla. También se puso de manifiesto que las mujeres a las que les gusta el sexo podrían llegar a ganar entre un 20 y 40% por este tipo de trabajo que por otro, te-niendo los mismos estudios.

No todas ganan este 20-40% más. Si se puede elegir, quizá sí, pero hay muchas mujeres sometidas a la trata de blancas.
Los estudios de la OIT muestran que trabajan en condiciones que no son diferentes a los de otros trabajos. Incluso pueden llegar a ser mejores. La polémica con respecto a la trata de blancas no está justificada, porque esto no está basado en estudios científicos, sino que forman parte de campañas políticas, que no tienen nada que ver con los hechos. La mayor parte de la gente que trabaja en esto lo hace en condiciones normales. El Ministerio de Interior británico trató de establecer estadísticas de mujeres víctimas de trata y estas sólo suponían el 5% de las mujeres dedicadas a esta ocupación. Según los otros datos, parece que todo el mundo fuera víctima de trata, y no.

Teniendo en cuenta sus datos, ¿cuál es la razón para que no se haya legalizado? ¿Es moral?
A mí la moralidad no me interesa. Y el estudio de la OIT tampoco trataba de cuestiones morales. Lo único que decía era lo que funcionaba y lo que no funcionaba. Y la penalización no funciona. No ayuda a las mujeres y hace que su situación sea peor. Y, por tanto, mi punto de vista y el suyo es que debe despenalizarse.


martes 31 de enero de 2012

"Triquiñuelas" en los prostíbulos

http://www.diariodemallorca.es/sucesos/2012/02/01/coacciones-hay-delito-prostitucion/740821.html


XAVIER PERIS PALMA "La cuestión de la prostitución voluntaria que no suponga coacción, engaño, violencia o sometimiento, bien por cuenta propia o dependiendo de un tercero que establezca condiciones de trabajo que no conculquen los derechos de los trabajadores no puede solventarse con enfoques morales..." Una sentencia dictada por el magistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín ha servido como precedente para sobreseer la causa que pesaba contra cuatro responsables de un club de alterne de Eivissa, donde unas 25 mujeres ejercían la prostitución. El juez de Eivissa asume las tesis del letrado de la defensa y de la fiscal, en el sentido de que todas las mujeres trabajaban allí de forma voluntaria.
La operación policial en el club Pure Platinum, ubicado en Sant Jordi, en la carretera del aeropuerto de Eivissa, se desarrolló en julio del año pasado. Los agentes arrestaron al gerente y a tres trabajadores del establecimiento –un hombre y dos mujeres– e identificaron a unas 25 mujeres que ejercían la prostutición. Durante las primeras declaraciones, todas estas mujeres negaron que sufrieran cualquier tipo de coacción para dedicarse a la prostitución o que se encontratan en malas condiciones.
Tras pasar por el juzgado de guardia, el gerente ingresó en prisión preventiva, mientras que los otros tres detenidos eludieron la cárcel abonando fianzas de hasta 5.000 euros. El abogado de los acusados, Josep Maria Costa, solicitó posteriormente el sobreseimiento de la causa. Alegaba el letrado, entre otras cosas, la sentencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo dictada por el magistrado José Antonio Martín Pallín, que cuestiona que exista delito cuando las mujeres ejercen la prostitución por cuenta ajena sin coacciones.
La fiscal del caso asumió esta tesis. En su escrito dirigido al juzgado en enero recoge cómo de las manifestaciones de los testigos no cabe inferir que existiera un delito de explotación sexual, ya que "no se relata ninguna violencia o intimidación". Es más, uno de los testigos protegidos, que había trabajado en el local, se quejaba de que para poder ejercer la prostitución en verano –cuando las mujeres llegaban a ganar 4.000 euros al día– tenían que trabajar también en invierno –cuando tienen ingresos muy inferiores– a fin de reservar la plaza. Según las manifestaciones del gerente, existía una larga lista de espera para trabajar en el establecimiento. A ello añade la fiscal las declaraciones de las mujeres tras la redada. Todas ellas manifestaron que ejercían la prostitución libremente.
A partir de ahí, la fiscal considera que no hay evidencias de que "la relación de las trabajadoras con el club se haya producido en condiciones de las que se derive un claro perjuicio o supresión" de sus derechos. Es decir, que hubiera una situación de explotación sexual.

Limpieza de habitaciones
La fiscal admite que las "trabajadoras" debían pagar una cantidad al empresario por sus servicios, aunque considera que esta comisión está justificada "por el hecho de que el club se hacía cargo de entregarles sábanas limpias y de limpiar la habitación que ellas usaban". También aduce que las cantidades que las mujeres abonaban en concepto de alojamiento y manutención "son ajustadas a los precios de mercado por alquiler de una habitación en verano en Eivissa", con desayuno y cena incluidos (entre 50 y 60 euros).
Las mujeres admitieron también que "tenían un horario con días libres y la posibilidad de faltar algún día al club previa comunicación al encargado, condiciones que no pueden entenderse que vulneren los derechos de las trabajadoras", prosigue la fiscal.
Así, al entender que en el caso "no existió violencia, intimidación, engaño, abuso de superioridad, expecial vulnerabilidad de la víctima (...) y al margen de razones de moralidad", la fiscal considera que no hay delito contra los derechos de los trabajadores.
La fiscal pidió el sobreseimiento de los acusados, si bien solicitó que se informara a la Inspección de Trabajo de la infracción que suponía que las trabajadoras no estuvieran dadas de alta en la seguridad social y que se trasladara a Hacienda la investigación patrimonial realizada por la Policía por si había indicios de que se hubiera cometido alguna irregularidad fiscal.

En su resolución, el titular del juzgado de instrucción número 2 de Eivissa admitió el planteamiento del fiscal y acordó el sobreseimiento provisional de las actuaciones sobre los imputados.
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Los prostíbulos han ido modificando su modus operandi para burlar la ley, lo que está dificultando la tarea policial para encontrar irregularidades, según alertan las fuerzas del orden. "Cada vez tienen más cuidado con la ley. Exigen papeles a todas las mujeres y vigilan mucho la edad", afirman desde el Cuerpo Nacional de Policía. "Macroburdeles como los de la Junquera no cobran ya por servicio, sino un fijo por noche. Así es muy difícil intervenir", añaden. En concreto, en el Paradise, la empresa cobra 70 euros por hospedar a las mujeres una noche. Sin embargo, sí que exigen a las prostitutas cobrar 80 euros por 30 minutos y 120 por hora. El club asegura que ellas se quedan con todo ese dinero.
Y es que los prostíbulos cada vez trabajan más al filo de la ley. Durante los últimos años, este tipo de negocios ha ido puliendo su oferta hasta poner muy difícil el trabajo policial. Sin embargo, en 2011, el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) realizó 110 detenciones a administradores y encargados de burdeles, un 22% más respecto al año anterior.
La prostitución no es un delito. Lo que sí lo es, sin embargo, es que terceros se lucren de ella. En este tipo de negocios, los agentes utilizan los libros de cuentas -además de las propias declaraciones de las mujeres- para saber si se les cobra por servicios realizados. Los precios y los porcentajes con los que se quedan dependen mucho de quién esté detrás de ellos.
"Los prostíbulos cada vez buscan menos complicaciones. El cambio se nota en cosas que hasta hace un tiempo eran impensables. Por ejemplo, no son pocos los locales que exigen papeles y un documento que acredite la mayoría de edad a las mujeres", explican fuentes policiales.

Pese a ello, el Grupo VI de la UCRIF del CNP en Catalunya encontró a 280 mujeres en situación irregular en prostíbulos catalanes. "Están en una situación muy precaria. Son doblemente víctimas: tienen a las mafias que las explotan y, además, saben que nuestro deber es expulsarlas si están en situación irregular”, dicen las mismas fuentes.

El Grupo VI está especializado en realizar intervenciones selectivas en pisos y locales donde se ejerce la prostitución. Para ello, utilizan cualquier tipo de pistas que puedan sugerir que los prostíbulos estén infringiendo la ley: comentarios en foros de internet, anuncios en periódicos e incluso las mismas denuncias de los vecinos.

Según fuentes policiales, gran parte de los detenidos se han realizado en pisos. "Por los datos que disponemos, los pisos suelen estar vinculados con redes de prostitución chinas. Los porcentajes suelen ir entre el 40% y el 50% en precios que giran entorno los 60 euros la hora", explican fuentes policiales. El resto del dinero queda en manos de las mujeres, aunque la mayoría de veces deben pagar a las mafias que las han introducido en el país.
Además de la detección de casos de explotación sexual, estas intervenciones sirven para obtener información sobre las mafias que trabajan en el territorio catalán. En algunos casos, los administradores de prostíbulos intentan desvincular sus actividades de las redes de explotación sexual y se presentan como empresarios autónomos. “Aunque sea así, es cierto que estas mafias hacen rotar a las chicas por distintos locales. De esta forma, se consigue un rastro de su recorrido”, afirman.



lunes 30 de enero de 2012

Multar a prostitutas: convivencia o exclusión? la ordenanza, sus efectos y la necesidad de cambiarla

Multar a prostitutas: convivencia o exclusión? la ordenanza, sus efectos y la necesidad de cambiarla
Silvia García, Colectivo Hetaira
Alcalá de Henares (Madrid), 28 de enero de 2012


Muchísimas gracias a la Comisión de Derechos Sociales e Igualdad de la Asamblea Popular de Alcalá de Henares, que ha tenido esta iniciativa para que nuestro colectivo pudiera estar hoy aquí debatiendo con vosotras y vosotros y espero que sea una tarde fructífera.
Bajo la dicotomía con la que se ha planteado este encuentro “Multar a prostitutas: ¿convivencia o exclusión?”, en primer lugar sería interesante aclarar brevemente cómo encaja la prostitución en los conceptos de exclusión que suelen manejarse en las ciencias sociales y que también habéis utilizado para el título de este encuentro.
El término exclusión social pretende señalar un fenómeno muy complejo y multidimensional que no vamos a desgranar aquí en profundidad, pero sí es conveniente un pequeño acercamiento para saber que Exclusión Social alude a procesos, situaciones y mecanismos en función de los cuales una parte de la población, personas, grupos o territorios quedan al margen de la participación en los intercambios, prácticas y derechos sociales que constituyen la integración social. Para algunos autores este término (exclusión social) sólo puede ser entendido en función de la otra parte antagónica: la idea de inclusión. Basándonos en esta polaridad, la exclusión social implica una cierta imagen dual de la sociedad, en la que existe un sector integrado y otro excluido.
Muchos autores señalan, dentro de los procesos de la exclusión social, el concepto de marginación. Entre los colectivos marginados aparecen personas que por sus características personales o culturales de raza, sexo, etnia, etc. no se ajustan a los estándares que predominan en una sociedad, apareciendo como consecuencia la estigmatización, la criminalización o la segregación espacial de estas personas o colectivos creando una reacción repulsiva por parte de la mayoría de los miembros de la sociedad. Esta norma se hace muy evidente cuando nos referimos a la otredad, a los otros, puede afectar a los drogodependientes, personas con discapacidades, personas que conviven con el VIH, etc, y también recae de una manera especial en el colectivo de prostitutas porque, en su caso, la sexualidad ha sido y sigue siendo en la actualidad uno de los más potentes mecanismos de control social hacia las mujeres y ellas no cumplen esas normas socialmente aceptables.
Teniendo en cuenta el desarrollo de estos conceptos, en nuestro colectivo tenemos clara la respuesta a la pregunta que planteáis, porque hemos visto las consecuencias que han tenido las diferentes normativas, hermanas de la ordenanza de Alcalá, también en otras ciudades españolas. La aparición de estas ordenanzas se hace posible debido al vacío legal existente en nuestro país en materia de prostitución. A esto se añade la libertad que tienen los Ayuntamientos para decidir cómo gestionar sus espacios. En definitiva, han sido más excluyentes que una invitación a la buena convivencia de los diferentes agentes sociales. Pero es más, son excluyentes y criminalizadoras hacia las mujeres que están ejerciendo la prostitución en nuestras calles, en los parques públicos o polígonos de nuestras ciudades.
Las medidas legislativas pioneras en ese sentido, antecedentes de la ordenanza de Alcalá, fueron la de los Ayuntamientos de Madrid, con el Plan contra la Esclavitud Sexual, que no fue una ordenanza como tal sino una serie de medidas entre las que destacan las grandes concentraciones de Policía Municipal que perseguían a las trabajadoras del sexo demandadno sus papeles, insultos racistas y sexistas hacia ellas, amenazas a quien tenían permiso de residencia, vigilancia y posterior cierre de peequños locales y pensiones donde se ocupaban, colocación de cámaras de viodeovigilancia; y la Ordenanza Municipal para garantizar la Convivencia y el Civismo de Barcelona.
Posteriormente se han ido sumando otros Ayuntamientos como el de Valencia, algunos de Baleares, la propuesta en Bilbao, Málaga, Sevilla, Granada, Alicante, Gandía en noviembre de 2010, y ahora también se está estudiando en Gijón y Albacete un borrador. Como ya sabemos, Alcalá de Henares también llegó a engrosar el listado de ciudades que criminalizan a las personas que ejercen la prostitución y que captan su clientela en los espacios públicos.
El motivo argumental del Ayuntamiento para tomar esta medida es que desea “preservar el orden y que todos y todas asumamos determinados deberes de convivencia y de respeto a la libertad, la dignidad y los derechos reconocidos a los demás, así como mantener el espacio público en condiciones adecuadas. Evitar todas las conductas que puedan perturbar la convivencia y minimizar los comportamientos incívicos que se puedan realizar en el espacio público.” Hacia esta exposición de motivos no tenemos nada que alegar, en principio parece muy correcto… pero después se concreta en que el concepto de libertad no es igual para todo el mundo, en la práctica sí que establece categorías entre la ciudadanía, especialmente entre determinados colectivos, con lo cual se penarán “los atentados contra la dignidad de las personas, la degradación visual del entorno urbano, grafitis, pintadas y otras expresiones gráficas (pancartas, folletos, carteles, similares); las apuestas; las conductas en el espacio público que adoptan formas de mendicidad, las conductas que suponen la utilización del espacio público para prácticas sexuales y el ofrecimiento y demanda de servicios sexuales, realización de necesidades fisiológicas, comercio ambulante, las actividades y la prestación de servicios no autorizados…….. Con este párrafo tenemos lo que ya sabéis, que colectivos ya excluidos, como las personas sinhogar y las prostitutas pasan a ser carne de cañón para las multas del consistorio, por el mero hecho de serlo, sin que haga falta ningún comportamiento concreto añadido.
De la ordenanza de Alcalá también nos interesan varias cosas más del Título II “Normas de conducta en el espacio público”
ATENTADOS CONTRA LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS. Se prohíben las siguientes conductas:
- Menosprecio a la dignidad de las personas,
- Comportamientos discriminatorios de contenido xenófobo, racista, sexista, homófobo o violento, o de cualquier otra condición o circunstancia personal o social,
- Actitudes de acoso y/o agresión o asedio hacia y entre menores. Se considerará especialmente grave cuando sea contra personas mayores, menores o personas con discapacidad.

MULTAS: 751 a 3.000 €
Es decir, que nosotras también estamos atentas por si algún miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado incurre en comportamiento discriminatorio de contenido xenófobo, racista, sexista, homófobo, transbófobo o violento o de cualquier otra condición o circunstancia personal o social y por tanto, sea susceptible de ser multado.... Y así lo hemos incluido en algunas de nuestras alegaciones y denunciado en los medios de comunicación. En ese aspecto, hemos insistido mucho a las mujeres en que pueden ser multadas, según la ordenanza, pero no insultadas y, mucho menos, recibir insultos racistas, sexistas, homófobos o trasbófobos que es lo que muchas veces practica la policía, son habituales escucharles decir puta, maricón, travesti, sudaca, negra, vete a tu puto país maricón de mierda, etc….

Por otro lado está el Capítulo V, referente a la UTILIZACIÓN DEL ESPACIO PÚBLICO PARA PRÁCTICAS SEXUALES Y OFRECIMIENTO Y DEMANDA DE LAS MISMAS. Se prohíben:
- Actos sexuales u obscenos en la vía pública o en el interior de vehículos que se encuentren en cualquier espacio público, siempre que estos actos trasciendan o se perciban desde cualquier ámbito público.
Pero, se añade esta segunda frase, y esto sí queda claro que es "POR SER PUTA" (porque con el anterior enunciado era suficiente para toda la ciudadanía): Ofrecimiento, solicitud, negociación y aceptación directa o indirectamente de servicios sexuales retribuidos en el espacio público. MULTAS: 300 a 3.000 €., es decir, lo que molesta es el hecho de ser prostituta, ni siquiera el ejercicio. Simplemente por hablar y negociar pueden ser multadas, que es lo mismo que luego también expondrán en la ordenanza de Gandía, casi con las mismas palabras: “ofrecer, solicitar, negociar o aceptar servicios sexuales mediante pago en la vía pública”. Y esto va en clara contradicción con el artículo 5 y el punto dos del artículo 6 del capítulo segundo “Principio de la libertad individual” y los “Deberes generales de convivencia y civismo” de la ordenanza. Donde se hablar de la libertad de acción de todos los ciudadanos y el derecho a comportarse libremente en los espacios públicos de la ciudad.
No sólo ocurre esto en la ordenanza de Alcalá, sino que tanto ésta como sus primas hermanas en otras ciudades españolas, que se derivan claramente de la de Barcelona, que también contiene disposiciones muy similares a las que hemos leído en la ordenanza de Alcalá, multando a las mujeres que ejercen la prostitución y sus clientes llevándose siempre ella la peor parte.
El programa social expuesto en el artículo 29 (Intervenciones específicas) para “abandonar el ejercicio” es impresionante en cuanto al despliegue de medios que anuncian y las buenas intenciones pero que luego no hemos visto, en la práctica, en qué cosas se han concretado, porque además hace referencia a servicios sociales que ya existen, así como unidades móviles que ya visitamos la zona antes de la entrada en vigor de la ordenanza. ¿Alguien conoce algún nuevo servicio de atención a prostitutas ubicado en Alcalá de Henares? Como apunte crítico al “abandono del ejercicio” comentar que también debe hacerse de manera voluntaria para aquellas mujeres que así lo deseen pero no impuesto por las propias autoridades al acosar a las trabajadoras persiguiéndolas con multas.
Además se añade al final que el Ayuntamiento: “colaborará intensamente en la persecución y represión de las conductas atentatorias contra la libertad e integridad sexual de las personas que puedan cometerse en el espacio público, en especial las actividades de proxenetismo o cualquier otra forma de explotación sexual y, muy especialmente, en lo relativo a los menores”, qué contradictorio para las mujeres que ejercen la prostitución, entre otros casos, porque si las mujeres estaban siendo multadas, van a tener que hacer mucho más servicios para pagar las multas que se les imponen desde el Ayuntamiento. Y además, se le quiere dar una especia de carácter preventivo hacia el proxenetismo, cuando no lo necesita, porque el proxenetismo ya está penado en el Código Penal así como la prostitución de menores, que está penado sea espacio público o no. Pero queda muy bien decirlo en la ordenanza, para que simule cuidar por el bienestar de las mujeres.
Y ¿qué pasa con aquellas que no quieren abandonar la prostitución? ¿Alguien les pregunta qué quieren hacer? Porque uno de los problemas fundamentales de esta filosofía es que no tienen en cuenta las opiniones de las trabajadoras del sexo. Se da por supuesto que las prostitutas son víctimas deseosas de abandonar la prostitución porque es una actividad degradante. En consecuencia, no merece la pena preguntarles porque se presupone que lo mejor para ellas, quieran o no, es reinsertarse y abandonar la prostitución. En la práctica, lo que pasa con las mujeres que no quieren abandonar la prostitución de calle es que se las persigue y acosa.
Esta ordenanza pretende convertir a Alcalá en una ciudad “limpia" y mejorar la convivencia ciudadana, mediante medidas rápidas y urgentes que de forma inmediata pretender reordenar una situación incómoda de forma aparente y superficial pero no modifican en absoluto las condiciones de vida o de trabajo de las mujeres. Una vez más la hipocresía se ceba con las leyes de este país y no sólo eso, que las faltas de respeto y la discriminación hacia las trabajadoras del sexo no pueden ser más explícitas. Se las está tratando como personas de segunda o tercera categoría, estigmatizándolas aún más, no permitiendo que puedan caminar tranquilamente y menos detenerse en la acera, porque pueden ser acusadas de conducta incívica. Esto recuerda a la detención de prostitutas, homosexuales y transexuales durante el período franquista y durante la etapa de la transición, cuando eran retenidas, encarceladas y fichadas por la policía por la Ley de Peligrosidad Social.
Desgraciadamente, la experiencia también nos dicta que las consecuencias de la aplicación de esta ordenanza no son distintas al resto de ciudades españolas donde se aplica:
-persecución y acoso de las trabajadoras del sexo,
-empeoramiento de las condiciones de trabajo de estas mujeres, condiciones que ya eran bastante precarias;
-creación de un clima de inseguridad e indefensión que aumenta la vulnerabilidad de las trabajadoras y la posibilidad de agresiones, ya que están más pendientes de que no venga la policía que de cualquier otra cuestión.
-También pensamos que estas políticas favorecen en algunos casos el desarrollo de mafias y chulos dado que las trabajadoras del sexo, para evitar el acoso policial, se ven obligadas a buscarse “protectores” que les avisen de las redadas o las defiendan en el reparto del espacio, que suele ser muy escaso y estar muy contaminado por la marginación y la delincuencia.
Y para más inri, estas normas están originadas por una administración pública, que debería ser el garante del estado de bienestar y quien tendría el deber de preservar los derechos de todos y todas, también los de las minorías. Da mucho miedo cuando las normativas y las leyes se dan a luz para los votantes y no en nombre del buen gobierno y de los derechos fundamentales. No hay más que mirar las noticias de la prensa para ver en qué centran su atención: informan exclusivamente de cuántas multas se han puesto, que suelen recaer de forma escandalosa en las mujeres. Lo único que interesa es tranquilizar al vecindario y conseguir votantes.
¿Qué impulsa estas políticas tan parecidas, en ciudades gobernadas a veces por partidos de signo político diferente? Los gobiernos municipales están motivados fundamentalmente por un interés electoral, en el que tan sólo les preocupa tranquilizar a la ciudadanía que protesta porque se ve la prostitución en sus barrios. Es decir, en la práctica invisibilizan los problemas de exclusión social que hay en nuestras calles, donde se quiere limpiar todo aquello que estéticamente no interesa: sin hogar prostitutas, grafiteros, panfletistas, titiriteros, mimos, amantes…

Nuestras propuestas

Para que mejore la situación de las trabajadoras del sexo, especialmente la de aquellas que están en peor situación -las más pobres y las inmigrantes que son las que, mayoritariamente, ejercen la calle- es necesario que se legisle pensando fundamentalmente en reconocer legalmente sus derechos para que así su actividad pueda ser reconocida como un trabajo y combatir el secretismo y la vergüenza en los que hoy se mueven.
Todo ello motiva que las mujeres busquen otros espacios para ejercer, cada vez más lejanos e inseguros, las mujeres ejercen en las inmediaciones de los polígonos industriales y en las carreteras periféricas. Entonces si no pueden ejercer allí, ¿dónde lo harán? El Ayuntamiento no deja abierta nunca la negociación. Con esto pretenden que quienes quieran seguir ejerciendo la prostitución lo hagan en locales cerrados donde los empresarios las explotan laboralmente, quedándose con un tanto por ciento de su trabajo e imponiendo sus reglas (la limitación para negociar el uso del condón, sin libre elección de clientes o de prácticas sexuales, horarios interminables...).
Obviamente no les preocupa en absoluto las condiciones en las que se mueve la vida de las prostitutas, ni qué hacer para que éstas puedan superar las situaciones de mayor vulnerabilidad. Pretenden acabar con la prostitución de calle porque es la que más se ve y la que genera más problemas con el resto de la ciudadanía. Para ello, hacen recaer sobre ella una serie de prejuicios que conviene desmontar ya que se repite que ese sector está siempre obligado por mafias a ejercer y es quién lo hace en condiciones de mayor explotación.
¿Por qué las mujeres ejercen en la calle? Las mujeres prefieren captar la clientela en la calle porque aunque el trabajo en calles y parques implique mayores riesgos para su seguridad también suele implicar mayor libertad en el ejercicio y mejores ganancias, además de no aguantar a ningún jefe. Pero además hoy, es imposible el reconocimiento de una relación laboral por ejemplo con el dueño de un club o de un piso ya que el artículo 188 del Código Penal considera delito “aprovecharse económicamente de la prostitución de un tercero, aún con el consentimiento de éste”.
Generalizar y obligar a todas las prostitutas a ejercer en locales cerrados implica dejar a éstas a la arbitrariedad de las condiciones draconianas que los empresarios imponen en sus clubes, sin respetar el Estatuto de los Trabajadores vigente en el Estado español, sin ninguna posibilidad legal a las que las mujeres puedan acogerse para mejorar dichas condiciones; también aumentarán las discriminaciones de aquellas prostitutas mayores o con una apariencia física determinada.
Negociación de espacios. No obstante, en Hetaira también somos conscientes de que la captación de clientela en la calle es lo que plantea más problemas y de donde se han derivado muchos de los conflictos que se han dado en los últimos tiempos. No somos partidarias de que las prostitutas, ni nadie, hagan lo que les dé la gana sin tener en cuenta a los demás. Partimos de la consideración de que los espacios públicos son de toda la ciudadanía y su utilización no está exenta de problemas, no sólo por el tema de la prostitución, otro buen ejemplo es el botellón en diferentes ciudades de nuestro país, o sin ir más lejos, las concentraciones y manifestaciones del 15M, de la que tanto se han quejado algunos sectores de nuestro país.Pero nos parece cuestionable que sean los Ayuntamientos los únicos que tienen la facultad de establecer cómo se utilizan éstos, más aún si nos atenemos a los fraudes urbanísticos que se han ido descubriendo. Creemos que el espacio público debe ser negociado por los diferentes agentes sociales en pie de igualdad. En el caso de las prostitutas es fundamental romper con la idea de que siempre tienen que ser éstas las que deben plegarse a la voluntad del resto de la ciudadanía y cambiar de lugar de trabajo. Las propias trabajadoras del sexo son las primeras interesadas en mejorar sus condiciones de trabajo desarrollando éste en lugares tranquilos y seguros, con mejores condiciones de higiene, de alumbrado... y en otras ciudades donde se han puesto en marcha ordenanzas del mismo tipo, como es Málaga, ellas mismas propusieron la solución, que fue la de irse a un polígono industrial aún más lejano de la ciudad.
Para nosotras es fundamental que estas zonas de ejercicio sean pactadas previamente con representantes de las trabajadoras del sexo y que su puesta en práctica se haga con métodos persuasivos (convenciendo de las ventajas de trabajar en ellas porque existen mejores condiciones) y no impositivas (multando a quien no esté en ellas). Nuestra experiencia nos demuestra que si existen sitios para trabajar en buenas condiciones, el grueso de las trabajadoras acudirá a ellas. En este sentido, en muchas ciudades son partidarias de la creación de zonas de tolerancia, al estilo de los barrios rojos de algunas ciudades europeas donde poder ejercer en mejores condiciones que en la actualidad.
Considerar que todas las prostitutas están coaccionadas para ejercer la prostitución impide ver las estrategias concretas que utilizan las mujeres para vivir en un mundo lleno de desigualdades, y no sólo por su condición de mujer, y sólo reconociendo y apoyando estas estrategias podremos desarrollar su capacidad de decisión y rebelión. Ejercicio que ha sido reconocido como actividad económica legítima por el Tribunal Europeo de Luxemburgo en 2001. Precisamente nuestro movimiento feminista nació en los setenta rebelándose contra el tutelaje y el falso proteccionismo de las leyes franquistas que nos consideraban menores de edad, necesitadas de protección legislativa, social, familiar, etc.
Lo que ellas nos dicen es que están cansadas de oír hablar de planes integrales que nunca llegan y que les exigirán en contrapartida abandonar la calle, lo quieran o no. Que no quieren posiciones redentoristas, que lo que quieren y necesitan son derechos laborales, el reconocimiento de su actividad y lugares donde poder ejercer con tranquilidad.

viernes 27 de enero de 2012

Balance 2011 de Cruz Roja en Córdoba (atención a prostitutas)

Poco a poco se van haciendo públicas las memorias del 2011 de diferentes ONGS, en las que se muestran las diferentes realidades y que contrastan y refutan las estimaciones hechas al tum tum, sin ninguna base que permita contrastar empirícamente.
Estas pertencen a Córdoba y son de la Cruz Roja.
A tener en cuenta:
-Las personas que ejercen la prostitución cuidan su salud y están muy bien atendidas, Los recursos socio -sanitarios son los que mejor funcionan y tiene como resultado el bajo índice de transmisión de enfermedades ets.
-Son personas mayores de edad
-Tienen que esconder a que se dedican porque han interiorizado el estigma
-El periodista dice que se ven obligadas a ejercer la prostitución para devolver la deuda,(redacción tendenciosa), ya que son personas que quieren emigrar y asumen riesgos y se endeudan lo mismo que se endeudaron padres y abuelos nuestros cuando emigraron de España, en este caso no están obligadas a ejercer la prostitución, sino que la prostitución es una alternativa más rápida para devolver la deuda de los gastos que supone emigrar, debido a que en otros trabajos, la mayoría de trabajos,  no se gana lo que se gana en prostitución -en la actualidad ni siquiera ingenieros ganan lo que ganan las personas que ejercen prostitución y eso que hay crisis y ha bajado la demanda drasticamente-



Un total de 206 personas se beneficiaron durante 2011 del proyecto impulsado por Cruz Roja en Córdoba, Puente Genil, Santaella y Lucena para prestar atención sociosanitaria a la población que ejerce la prostitución en estas localidades.
Esta cifra supone un crecimiento del 48 por ciento respecto a las 139 personas que fueron atendidas un año antes en el marco de este programa, merced al cual las meretrices reciben del personal de la institución humanitaria tanto material preventivo e higiénico de diversa índole –preservativos, toallitas, gel lubricante…- como asesoramiento sobre los recursos sociales del entorno e información para la prevención de infecciones de transmisión sexual.
Del total de usuarios, 167 corresponden a la capital, 26 a Puente Genil y Santaella y 13 a Lucena.
A través de este proyecto, que cuenta con el respaldo de la Junta de Andalucía –a través de las Consejerías de Igualdad y Bienestar Social y de Salud-, la entidad pretende paliar la exclusión y marginación social que sufren las mujeres (son mayoría, aunque también se da respuesta a las demandas de hombres y de transexuales) que ejercen la prostitución, así como convertirse en un punto de referencia y respaldo emocional para ellas.
El perfil predominante entre las atenciones de Cruz Roja es el de una mujer de origen latinoamericano, sobre todo de Brasil –casi un tercio son de esa nacionalidad-, de entre 18 y 34 años, si bien en el último año se ha notado un incremento de mujeres de nacionalidad española, así como del número de hombres (15 solicitaron el apoyo de la organización).
Las circunstancias y motivaciones que conducen a la prostitución son, a tenor de la experiencia acumulada por el personal de la institución durante los más de tres años que lleva en funcionamiento este proyecto, muy diversas, aunque el denominador común en casi todos los casos suele ser la precariedad económica.
Las historias más repetidas son las de mujeres inmigrantes que recurren a ello como “salida temporal” a su complicada situación económica y como vía para poder mandar dinero a su país de origen. En la mayoría de las ocasiones, lo llevan totalmente en secreto y las familias no saben a lo que se dedican.
De igual modo, son frecuentes los casos de mujeres que se ven obligadas a ejercer la prostitución para saldar la deuda contraída por el viaje a España.