Sobre el abolicionismo

"La víctima del abolicionismo de la prostitución es diferente, entre otras razones, porque para el abolicionismo de la prostitución sobre las que se proyecta su acción "salvadora" son un mero instrumento o intermediario al que deshumaniza so pretexto de que el objetivo abolicionista es atacar la esencia misma de la comunidad, para obtener su destrucción y su sustitución por la estructura social y política que la ideología abolicionista quiere"

Montse Neira
EL REPORTAJE QUE PUBLICÓ EL PAÍS SEMANAL EL DÍA 3 DE JUNIO DE 2012 LO PODÉIS ENCONTRAR EN EL SIGUIENTE ENLACE:
http://apliweb.uned.es/comunicacion/prensa/ficheros_ver.asp?ID=6040612

y EL LIBRO "UNA MALA MUJER" SE PUEDE YA COMPRAR EN DIGITAL:
www.amabook.com

Hay que sustituir el paradigma basado en las "necesidades" de las personas que ejercen la prostitución por uno nuevo basado en los DERECHOS FUNDAMENTALES y responsabilidad para ejercer su participación en todos los aspectos de la vida comunitaria.

martes, 21 de mayo de 2013

La feminización de la fortaleza. Entrevista Montse Neira

LA FEMINIZACIÓN DE LA FORTALEZA

Montse Neira: “No somos víctimas, somos supervivientes”

Montse Neira, autora de “Una mala mujer”, repasa su historia de superación personal en el mundo de la prostitucion
19/04/12 – La estantería repleta de libros del salón de Montse Neira desacredita la imagen preconcebida que se pueda tener del entorno de una trabajadora sexual. Así es ella, transgresora de mitos sociales y quebrantadora de tabús a su paso. Ha conseguido deshacerse del estigma que cargan las de su profesión. La persistencia ha sido su única aliada. Liberada de toda vergüenza, ha escrito un libro en el que su único es argumento es la experiencia. Desde ella, actualmente intenta que las suyas se deshagan del miedo que nace de los prejuicios que las rodean. Porque la suya es una historia que va más allá del ‘sexo por dinero’. Es una historia de supervivencia.

Montse Neira, autora de ‘Una mala mujer’, nos atendió en su piso de Barcelona / JOSEP NAVARRO
En tu libro hay un momento en el que calificas a la sociedad como ‘sociedad de los transtornos’. Hoy, ¿qué adjetivo le darías?
La sigo calificando como ‘sociedad de los trastornos’. El discurso oficial, basado en cómo pretendemos actuar, es totalmente contradictorio a lo que en realidad se hace. La realidad va por libre.
Y a día de hoy, ¿seguimos siendo víctimas del miedo con el que se crio tu generación?
Hoy es otro miedo, pero sigue existiendo. Estamos en una crisis económica. En mi época le temíamos a la dictadura, a poder expresarnos ideológicamente. La religión nos tenía muy controlados a los que pertenecíamos a las clases más ignorantes. El miedo es un gran controlador social.
O sea que sigue existiendo un miedo pero ha cambiado
Sí, es diferente. Hoy en día tenemos una incertidumbre económica y le tememos al hecho de no tener trabajo. La gente se ve obligada a aguantar situaciones y se están perdiendo los derechos que habíamos ganado.
¿Hoy en día a qué somos vulnerables?
A la manipulación de los medios de comunicación social. Sobre todo en el ámbito económico, también a las decisiones que se toman a nivel político. Si no estamos bien informados podemos equivocarnos. Cuando oímos o leemos algo en la prensa, debemos cuestionárnoslo todo antes de creérnoslo a pies juntillas.
¿Falta empatía y sobran prejuicios?
En nuestro día a día actuamos con bastantes prejuicios. No es malo tenerlos, pero hay que cuestionarse las cosas e intentar buscar más información para adquirir el conocimiento necesario para contrastarlos.
¿Se podría decir que estamos en una sociedad poco humana?
Si hablamos de valores como la solidaridad, la generosidad o la empatía… Falta mucho, está claro. Es un problema de educación. Desde pequeños nos deben inculcar unos valores que no hay.
¿Algunas de estas opiniones son fruto de la falta de conocimiento en primera persona?
Es imposible que conozcamos todos los acontecimientos en primera persona. Nuestro problema es que nos creemos todo lo que se dice del primero que habla.
En este sentido, ¿qué echas de menos de los medios de comunicación y de la política?
Se han dejado de lado los códigos deontológicos, que existen pero no se aplican. La ética sí que está prostituida. En el ámbito de la prostitución, por ejemplo, vemos que en prensa y televisión siempre se ve enfoca desde un punto de vista, el de la trata, la explotación sexual, con mujeres engañadas y coaccionada. No salen las supervivientes, que hay muchísimas y permanecen ocultas. La gente cree que toda la prostitución es igual, cuando la realidad es muy compleja, pues se dan múltiples situaciones.
“La ética sí que está prostituida.”
En tu libro comentas que un gran paso en tu vida fue el de dejar de esconderte. ¿Crees que en todos los ámbitos las personas no nos podemos mostrar del todo transparentes?
Sí. Pasa en muchos ámbitos, no sólo en la prostitución. En el trabajo o en familia no nos atrevemos a mostrarnos como somos porque actuamos según lo que creemos que esperan de nosotros. Tenemos miedo a desnudar nuestra alma por si somos juzgados.  Es algo genuinamente humano. El miedo a que no nos acepten, a la soledad, hace que muchas veces no digamos lo que sentimos y pensamos. En prostitución también, porque el sexo es un tema tabú, y decir que vendes sexo a cambio de dinero conlleva que te tachen, porque esta considerado algo malo. Funcionamos basándonos en el bien y el mal, en el ‘sí’ y el ‘no’. No hay término medio.
¿Qué crees que tendría que cambiar entonces en el mundo de la prostitución?
Principalmente no se debe estigmatizar a la persona que ejerce la prostitución, sea hombre, mujer o transexual. Hay que evitar que estas personas tengan miedo.  Deben poder explicar su experiencia sin temor a ser juzgadas para que así se conozca realmente lo que hay. Muchas veces nos encontramos con historias muy duras, pero también son de crecimiento personal, de lucha contra la adversidad. La prostitución es una experiencia que te enriquece mucho, porque tratas con todo tipo de personas, tienes que desarrollar una gran empatía y te conviertes en una pequeña psicóloga, porque te ves obligada a desarrollar fortalezas. Tenemos habilidades que hemos interiorizado sin darnos cuenta. A causa del estigma, quien ejerce esta profesión se oculta, miente, lleva una vida doble… En casos de trata, incluso, se prioriza su miedo a que sean víctimas. Son personas que no tienen mucha fuerza de voluntad. Se corre el riesgo de que sean mujeres irrecuperables para la sociedad. Hay que dejar de discriminar a las personas que ejercen la prostitución. También a los discapacitados, o a los de otra raza y ese tipo de etiquetas que no paramos de poner. Todos somos personas. No es algo exclusivo de la prostitución. Se hace extenso a otros tipos de discriminación.
“No se debe estigmatizar a la persona que ejerce la prostitución.”
¿Cuál es tu lucha?
Las políticas sociales que incumben a mujeres que quieren dejar la prostitución también dejan mucho que desear. Cuando hago talleres con ellas, como yo ya he superado el estigma  de forma natural y sin necesidad de psicólogos, me consideran ejemplo y me preguntan qué he hecho para enfrentarme al problema y decirlo sin tener miedo. Ellas piensan que si van a hacer una entrevista de trabajo y las han visto en la calle, no las van a querer o van a abusar de ellas. Tienen ese miedo. Por eso es importante que se acabe con el estigma. Ésa es mi lucha.
¿Y crees que una vía podría ser la legalización?
El término ‘legalizar’, que es muy habitual, está mal usado. La prostitución no es ilegal, no es un delito en España, no está tipificada como tal. En primer lugar, hay que hablar de los prostíbulos. Existen  pero no está regulada la relación entre el dueño y las mujeres que trabajan para él. Es un pacto en el que las condiciones se fijan verbalmente. De facto sí que está regulado, pero no oficialmente. Por lo que respeta a la prostitución en la calle, el espacio y el horario están regulados pero las condiciones no, porque dependen directamente de la relación entre la prostituta y el cliente. A nivel de prostitución por cuenta propia, en el nuevo estatuto del 2007 figura que las prostitutas que somos autónomas nos podemos dar de alta como ‘trabajadoras sexuales’. En ese sentido no hay problema. El problema está en el trabajo a cuenta de terceros porque se da en los prostíbulos. Desde mi punto de vista es complejo porque, así como en las empresas las condiciones las puede poner el empresario, en términos de sexo no pueden obligarte a según qué. La regulación debería enfocarse a que la persona que ejerce la prostitución pueda elegir las condiciones de lo que quiere hacer o no. Sería importante que se reconociera como trabajo, porque así nadie tendría por qué avergonzarse.  La idea de que se reconozca como trabajo ayudaría. Yo estoy en contra de la prostitución por cuenta ajena. Deberían existir cooperativas. Si no, la única alternativa es ser autónoma.
“Sería importante que la prostitución se reconociera como trabajo y que existieran cooperativas.”
¿Y por qué crees que se tiene esta visión de que la prostitución subordina al género femenino?
Proviene de la idea del patriarcado basado en el poder para el hombre y en la mujer sometida. En prostitución, se cree que el cliente somete a la profesional en el momento en que paga, pero no es cierto. Él paga porque tiene una necesidad. Necesita sexo. La mujer tiene el poder porque puede decirle que sí o que no. Está en sus manos. De hecho tenemos mucho poder sobre el hombre. Es diferente si te obligan. Pero cuando te están pagando te están valorando y reconociendo. Es un intercambio. Son dos necesidades: la mujer necesita dinero pero el hombre necesita sexo o afecto. A veces es más lo segundo, y no sé qué es peor. Me parece triste que haya personas que tengan que pagar para que las acaricien y las besen.  Te das cuenta del punto al que hemos llegado en carencias afectivas. Repito, no es más una cosa que la otra. Las necesidades son asimétricas, pero el intercambio es simétrico.
De tu experiencia, ¿qué es lo principal que has aprendido de las personas y de la vida en general?
Hay muchas carencias afectivas. Muchísimas. Es lo que más me sorprendió. Yo vengo de clase baja, de la exclusión social prácticamente. Cuando nadie te quiere y eres una “mierda” para todo el mundo porque no te valoran, quieres ser alguien dentro de la sociedad, y esa voluntad la proyectas en la gente que tiene un trabajo bien reconocido y muy valorado, con  cosas materiales. Me chocó mucho ver a señores con muchísimo dinero, que no eran de la gran élite pero que eran de clase media alta, cuya posición social envidiaba, que se sentían solos. Existe una soledad tremenda. Buscan que los abraces, sentirse queridos y deseados aunque sólo sea de mentira.
“Se ha pasado de la feminización de la pobreza a la feminización de la fortaleza.”
Y aunque se tenga la imagen contraria, las prostitutas al fin y al cabo valoran mucho más de lo que se cree la vida, porque su lucha es la vida.
Efectivamente. Su lucha es sobrevivir. Una compañera mía opina que se ha pasado de la “feminización de la pobreza” a la “feminización de la fortaleza”.  ¿Cuántos directivos hacen talleres de coaching pagando muchísimo dinero para tener herramientas que les permitan enfrentarse a “sus grandes dificultades del día a día” en la organización de su empresa? De estar en la calle, la prostituta se fortalece muchísimo. No somos víctimas. Somos supervivientes.
Y, ¿crees que será posible que al final las prostitutas puedan tener el mismo potencial o las mismas aspiraciones sociales que cualquier otra persona?
Debería. Yo sé que mi generación no lo va a ver, pero para eso estamos sembrando y esperando a que con el tiempo sí. Aquí en España, además, todavía no hay un movimiento general de prostitutas. A nivel europeo sí que existe, en Latinoamérica también es tremendo y en Estados Unidos también hay. Existen asociaciones de trabajadoras sexuales, de ‘sex workers’, que se están moviendo. Esto va dejando huella. Con el tiempo se podrá conseguir.
Tú consideras que sí que lo has conseguido…
Yo en mi entorno ya he conseguido cambiar cosas. Gente que antes hablaba mal de las prostitutas y que me juzgaba ahora me respeta muchísimo y más vale que no hablen mal de ellas delante de mí porque “las pongo en su sitio”.
En cuanto al potencial social, uno de los temas de tu libro es los estudios para las personas  adultas y mayores. ¿Crees que falta integración?
Sí, claro. No tiene que haber edad para formarse. Jamás. A mí me impresionó mucho un hombre con más de 70 años, charcutero de toda la vida que se había jubilado, se puso a estudiar historia y estaba encantado.
Nombras a Enric como la figura que te suscitó el interés por estudiar. ¿Cuál sería el incentivo para la parte de la juventud que no ha tenido ese despertar?
Depende de las circunstancias personales. El entorno es un gran condicionante y existen barrios que ya te condenan a la exclusión. Aunque actúen educadores sociales como lo están haciendo, con incentivos como el deporte, luchar contra todo un barrio es muy difícil. Hay un caso que lo ejemplifica: la persona drogadicta que se ha desintoxicado, si vuelve al mismo barrio, es más difícil que empiece una nueva vida. Se tiene que ir de ese entorno.
Hablas de rebaño en referencia a la gente que no se cuestiona nada. ¿Sigue habiéndolo?
Me remito a los programas de televisión, es su público. Puede ser por motivos de comodidad, porque ir contracorriente o cuestionarse las cosas requiere un esfuerzo. ¿Qué es lo cómodo? Estar en el sofá viendo la tele atontado o drogado, como digo yo.
“La universidad actual es muy individualizada.”
En cuanto a tu decepción con la Universidad. ¿Cómo ves la Universidad actual?
Fue un problema de expectativas. Tenía la imagen bucólica de ser un lugar de grandes debates y a fin de cuentas es una institución como otra cualquiera de la sociedad de hoy en día. Es muy individualizada, la mayoría de alumnos van a sacarse el título y los profesores a cumplir con sus horas.
¿Qué aprendiste sobre la manipulación del capitalismo? Por ejemplo, con Arcadi Oliveres, profesor al que nombras.
La desinformación de las noticias. Realmente, no se conoce “lo que hay detrás”. Por ejemplo, no sabía que gran parte de la recaudación ciudadana se destina a inversiones en armamento, ni que interesa que la droga sea ilegal porque está llegando mucho dinero negro a personas del poder… Aprendí a cuestionarme y a no creerme todo.
¿Consideras que la crisis es algo más que económico?
La humanidad siempre ha tenido crisis y no aprendemos. Cada generación pasa por sus propios errores y retos pero no dejamos huella para ir a mejor. Se dice que la humanidad ha mejorado pero yo no lo veo. Mientras tengamos estas grandes diferencias entre países, la gente tenga que emigrar y que pasar hambre, es que algo está fallando en la sociedad.
“La crisis ha provocado una gran disminución de clientes y de precios.”
¿Cómo ha afectado la crisis económica a la prostitución?
Han caído mucho las tarifas porque ha caído mucho la demanda. Donde menos ha afectado es a nivel de lujo, porque es un cliente que siempre tiene dinero. Pero las tarifas más económicas e intermedias se han desplomado más del 50%. Ha provocado también un aumento del número de españolas que se prostituyen.
En general, ¿la crisis ha acentuado las diferencias entre clases y dificulta más progresar de la situación en la que has nacido?
Sí. Además, cuando yo nací, en los años 60, no se  exigía tanto currículum. Ahora aunque cuentes con una formación muy superior no tienes garantizado el empleo. Los trabajo antes eran más estables y aunque partieras de un nivel muy bajo, las posibilidades de progresar eran reales.
Sobre la estafa en los trabajos, por ejemplo, cuando mencionas tu experiencia trabajando en el mercado. ¿Cómo crees que está presente a día de hoy?
Es una de las cosas que pienso que si se está haciendo en la vida cotidiana, ¿qué es lo que no se hace a mayor escala? Si a mí en un bar me dicen que cobre una coca-cola de más, ¿qué es lo que no está pasando a otros niveles?  Parece que nuestra vida sea acumular dinero y bienes materiales, sea como sea. Si tienes que robar y mentir, lo haces. No solamente se atraca a mano armada, sino que en el día a día hay gente que es especialista en sacar dinero y no estamos legalmente protegidos. Lo viví personalmente, por ejemplo, con la estafa de Opening.
¿Consideras que el concepto de trabajo tal y como está planteado nos roba mucho tiempo para crecer personalmente?
Sí. Actualmente, estoy en una época relajada de mi vida y tengo más tiempo para pensar y para cuestionarme lo bueno y lo malo. Esto me ha llevado a darme cuenta de cómo estamos controlados por los alimentos y la sexualidad. Si tú tienes una población controlada sexualmente y que tiene que trabajar para conseguir los alimentos, tienes todo el poder de hacer lo que quieras con la gente. Trabajamos todo el santo día para a veces ni siquiera tener lo básico que se presupone que tenemos que tener, tu vivienda, tu comida, tus vacaciones… El sexo es placer y no interesa decir que es bueno. Interesa tener una sociedad que trabaje un montón de horas para alimentar el sistema e implantar la idea de que si no trabajas no vas a tener nada, cuando podríamos conformarnos con poquitas horas y tener lo básico para vivir.  ¿Para qué necesitamos tener un cochazo para vivir?
“La falsa creencia de que estamos destinados a vivir un gran y único amor nos condiciona.”
¿Nos estancamos en la idea de un solo amor, del amor de nuestra vida? ¿Nos impide progresar y estar más abiertos a nuevas experiencias?
Claro. El amor es otra de los temas que yo me cuestioné, porque yo interioricé el concepto del amor romántico como si fuera algo natural y estudiando sociología concluí que es cultural. La falsa creencia de que estamos destinados a vivir un gran y único amor nos condiciona. De hecho, muchos suicidios vienen después de una ruptura sentimental o, por lo menos, provoca una enfermedad mental o una gran depresión. La realidad es que todas las personas nos podemos enriquecer y cada una te puede hacer sentir y aprender cosas diferentes. Por eso es muy importante fomentar las amistades. Si quieres empezar un proyecto de vida con una pareja, fantástico. Pero no creyéndote que es único y exclusivo, que es el eje de tu vida y que no vas a tener ninguna sensación semejante o mejor. Las personas y la vida te pueden sorprender. Por ejemplo, gente que está aburrida de su matrimonio, conoce a otra persona y le parece una maravilla. Esa sensación nueva te puede llenar muchísimo pero tampoco hay que olvidar que es una ilusión y que luego, con la convivencia y los problemas, hace que se amortigüe.
Por lo tanto, ¿cómo definirías el amor?
El amor tiene muchas acepciones y cada persona lo vive de una forma distinta. Evoluciona el amor y también las personas. A veces, hay gente que me dice que ama mucho a alguien y yo puedo pensar “¿cómo? ¡Si es un cabrón!” Pero, ¿quién soy yo para decir un solo modelo de amor? Lo importante es que las dos personas que están interactuando no tengan que mentir y sean felices. Si no lo eres, plantéate por qué y piensa si vale la pena.
¿Y a la felicidad?
Poder hacer lo que tú quieres sin que nadie te coaccione. Sentir y ser coherente con tus principios.  No es cuestión de tener cosas, como creía antes en mi ignorancia. Te crea inquietud no tener dinero para pagar el alquiler o no saber qué vas a comer mañana, pero una vez esto está cubierto, es cuestión de pensar en lo que uno quiere hacer y luchar por ello.
¿Crees que muchas veces no nos escuchamos a nosotros mismos?
Constantemente. Las personas actúan por la inercia en la que están metidas, sin pararte a pensar si realmente están haciendo lo que quieren hacer.
“Nos dejamos llevar por la inercia hasta que un día un varapalo nos hace pensar.”
Hablas de tomar las riendas de tu vida, tú lo has conseguido. ¿Es la vida un caballo desbocado y cuesta mucho hacerlo? ¿Cómo se consigue?
Sí. Si observáramos los demás podríamos evitar situaciones muy dolorosas. Nos dejamos llevar por la inercia, cada persona en su entorno y en sus circunstancias. Hasta que un día, una enfermedad, la muerte de un ser querido u otro accidente es lo que te hace pensar. Suele pasar a partir de los 40, es un punto de inflexión importante en la vida de muchas personas.
Es triste que tenga que ser a causa de un golpe.
¡Sí! De errores o de accidentes. La sociedad no aprende de la historia e individualmente las personas no aprendemos de los que tenemos a nuestro alrededor. Si somos observadores lo veremos en vecinos, amigos, familiares, pero pensamos que a nosotros no nos va a pasar nada. Aprendemos a base de hostias y de desgracias.
La transparencia de sus palabras y la naturalidad de los gestos con los que las acompaña son el reflejo de quién ya no tiene nada que esconder. Conversar con ella es una lección de libertad. Su trayectoria es un paseo de lucha, esfuerzo y entereza que ha ido superando todas las metas fijadas. El camino es estrecho para quien se atreva a avanzar rompiendo con lo establecido. La presión de las miradas ajenas puede desestabilizar, pero es entonces cuando hay que encontrar el equilibrio escuchando en el interior de cada uno. En la pasarela de la vida, Montserrat Neira nos ha enseñado que hay que desfilar con la cabeza bien alta.

Carta de una prostituta, Nina Perez, al feminismo abolicionista

 Por Nina Perez
Capítulo 1: Queridas  feministas, os amo odio amo. 
Sé que podemos aprender unas de otras, pero necesitáis dejarme hablar y necesitáis escuchar. Yo quiero ser parte de vuestra hermandad, pero no me dejáis. Desde ese momento, soy una feminista desplazada, desilusionada,  porque os negáis a dejar de odiarme. Como las demás feministas, yo lucho por la igualdad, el estatus social, el respeto, la libertad de elección y el derecho a decidir sobre mi propio cuerpo. Es parte de mi libertad elegir el trabajo sexual, y por eso soy odiada. Muchas asumen que el trabajo sexual y el feminismo son contradictorios, pero el feminismo me ha proporcionado la libertad para ser trabajadora sexual y el trabajo sexual me ha ayudado a abrazar el feminismo. No voy a renunciar al feminismo y no voy a renunciar tampoco al trabajo sexual. Voy a explicar cómo y por qué las feministas pueden ser auténticas aliadas de las trabajadoras sexuales.

Capítulo 2: Una relación de amor ideológica que salió mal.

Mi relación amorosa con el feminismo comenzó hace unos pocos años. Me sentí instantáneamente arrastrada hacia el feminismo por la más obvia de las razones: soy una mujer que quería encontrar un lugar donde pudiera sentirme suficientemente segura para hablar abiertamente de mis experiencias. Soy una mujer de color que ha pasado la mayor parte de su vida por debajo de la línea de pobreza, soy madre soltera, soy víctima de violación y fui sometida a abusos de niña. Soy la mujer tipo a quien se supone que representa el feminismo. El feminismo es el movimiento que consiguió derechos para mujeres como yo. El feminismo ha luchado por el derecho de las mujeres a ser parte del proceso político, ser parte de su lugar de trabajo y tener autonomía personal. El feminismo ha dado a las mujeres el derecho a tomar sus propias decisiones y controlar sus cuerpos. Yo necesito esos derechos y necesito el feminismo. Así que me hice feminista. Fui a mítines, leí blogs y fui a las protestas. De repente me converti en integrante de la hermandad, y por primera vez en mi vida pude hablar abiertamente del asalto sexual que me había dejado con pesadillas, ataques de pánico y un embarazo no deseado. Yo había contado esas cosas antes, pero nunca sin ser juzgada o culpada. Fue la primera vez que comprendí de verdad lo que significaba la solidaridad, y fue la primera vez que creí de verdad que podría ser aceptada por un grupo que no me juzgaría en base a mi nivel de ingresos o mi color de piel o me culparía de los abusos que había sufrido. Fui parte de la hermandad y sentí que pertenecía a ella. Me volví una activista, hice amigas. Y luego cometí el error de revelar en un círculo feminista que era trabajadora sexual . Mi violación y lo que siguió fueron de hecho menos dolorosos. No tenía ni idea de que había echado sangre al tanque de los tiburones. Fui ridiculizada, avergonzada e insultada. Y lo peor de todo, me dijeron que necesitaba sufrir aquel ridículo por mi propio bien. Me dijeron que necesitaba entender que me estaba haciendo daño a mí misma al permitir que los hombres pagaran por violarme. Yo era una víctima, pero demasiado estúpida para saberlo. Yo era una traidora a todas las mujeres y estaba alimentando el patriarcado (el peor de los insultos). La expulsión de la hermandad era una penitencia que se suponía que yo debía soportar en silencio hasta que cambiara mis desviaciones.
Pero eso no está en mi naturaleza. No estoy callada, no estoy avergonzada y creo en decidir por mí misma.
Capítulo 3: Me traen sin cuidado vuestras morales, o lo que es lo mismo, no necesito justificar mi vida sexual.

Dejad que os diga unas cuantas cosas de lo que deberíais saber de mi trabajo. Sexo pagado es exactamente eso: sexo pagado. No es violación, y como superviviente de una violación, no me convenceréis nunca de otra cosa. Sé el aspecto que tiene una violación, cómo huele y cómo se la siente, mientras se está produciendo y después de haberse producido. Durante la violación, recuerdo que intentaba acurrucarme en posición fetal mientras rezaba pidiendo seguir viviendo para ver a mi hijo al día siguiente. Recuerdo dar gracias de tener un tatuaje especial que permitiría a mi madre, si me encontraban en una zanja, identificar mi cuerpo. Por el contrario, nunca he tenido una pesadilla con un cliente. He tenido orgasmos, grandes conversaciones, y hermosas cenas con mis clientes. He recibido regalos de cumpleaños y zapatos nuevos y buenas propinas. Nunca he sido amenazada, violada, golpeada o sometida a abusos por un cliente. Cualquier insinuación de que no existe diferencia entre el sexo por el que me pagan y las violaciones que he sufrido es jodidamente insultante. Es insultante porque mi palabra es despreciada. El feminismo intenta dar voz a mujeres como yo, no silenciar mi voz (como si yo pudiera ser silenciada). Las trabajadoras sexuales son pintadas como víctimas forzadas, pero tenemos que darnos cuenta de que la trata de seres humanos no es lo mismo que el trabajo sexual. Las trabajadoras sexuales no son víctimas que necesiten ser salvadas. La única ocasión en la que el trabajo sexual consensuado se convierte en un problema es cuando existe una suposición subyacente de que el sexo en sí mismo es misógino, antifeminista o anti-mujeres.
Capítulo 4: autonomía, vaginal y de la otra. Conseguir un poco.

El feminismo ha proclamado desde hace mucho que los cuerpos o la sexualidad de las mujeres no pertenecen a ningún otro, que las mujeres deben tomar sus decisiones, ejercer sus libertades y seguir su propio camino en la vida. Si las feministas (o cualquier otra persona) niegan mi autonomía o intentan impedir que sea dueña de mi sexualidad, me están avergonzando. Y para ser clara: avergonzar a una trabajadora sexual no es ideológicamente diferente que avergonzar a las mujeres llamándolas putas por ser violadas, llevar minifaldas, practicar sexo o hacer control de natalidad. Es tarea del actual sistema patriarcal avergonzar a las mujeres que detentan su propia sexualidad, no del feminismo. Sugerir que el trabajo sexual daña a todas las mujeres es también problemático. Ya que los violadores culpan de las violaciones a las faldas cortas y a las chicas bebidas, ¿deberían las mujeres dejar de beber y de llevar faldas cortas para no ser violadas? No, ya que la única causa de la violación es el violador. Y porque estamos en 2013 y las mujeres, como clase, no necesitamos una jodida negociación con terroristas, o con cualquiera que defienda que sólo pueden estar seguras mientras obedezcan normas arcaicas. Todos sabemos que se defiende que la modestia previene la violación, pero también sabemos que la modestia no ha salvado a nuestras hermanas con burkas. Afirmar que no merecemos seguridad por la forma como vestimos es una táctica terrorista que pretende crear obediencia. Y de la misma forma, cualquier persona que diga que tiene derecho a abusar de las mujeres porque el trabajo sexual promueve una visión negativa de las mujeres es un condenado terrorista, y mi autonomía vaginal se niega a ser silenciada por terroristas. Las mujeres que sufren abuso lo sufren porque tienen la desgracia de estar cerca de un abusador. Yo soy dueña de mi cuerpo y de mi sexualidad y no me voy a pedir disculpas por ello. Pero tampoco pediré disculpas por las conductas abusivas de otros.
Capítulo 5: la voz de una mujer en el negocio de la prostitución, o lo que es lo mismo, trabajo sexual es trabajo.
Muchas feministas asumen que las trabajadoras sexuales no pueden ser parte de la causa feminista, pero en realidad el trabajo sexual es un excelente ejemplo de feminismo. El trabajo sexual es la máxima acentuación de la idea de que las mujeres pueden competir con los hombres de igual a igual en el trabajo. La libertad que proporciona el trabajo sexual es absolutamente feminista en su naturaleza. El trabajo sexual es trabajo, y es una de las pocas ocupaciones en las que una mujer tiene auténticamente autonomía personal, posee su propia sexualidad, su cuerpo, fija sus propias condiciones, negocia sus propios precios, toma sus propias decisiones y tiene una libertad que no tendría en ningún otro escenario. A pesar de los avances logrados por el feminismo, las mujeres todavía se muestras remisas a “actuar como hombres” en el trabajo. Las mujeres no se atreven a negociar subidas de sueldo o hacer que se reconozca su esfuerzo. Muchas mujeres temen que si actúan como hacen los hombres serán avergonzadas por no ser recatadas o suficientemente femeninas. El trabajo sexual, sin embargo, es uno de los pocos lugares en los que no sólo puedo “actuar como un hombre”, sino que cuando lo hago mi trabajo y mi salario mejoran.

Capítulo 6: hagamos las paces.
Hasta que me aparté, no me di cuenta de que el feminismo se negaba a escuchar a las trabajadoras sexuales. Lo que el feminismo no entiende es que esta traición y este silenciamiento ha hecho daño a todas las personas que luchan por la igualdad. El feminismo ha empezado creando igualdad para las mujeres, pero la lucha no ha terminado todavía. Las mujeres todavía tienen que recibir el estatus social que merecen, y si queremos ver la auténtica medida por la que son valoradas las mujeres, sólo necesitamos mirar a las trabajadoras sexuales. Ellas están entre los grupos de mujeres más marginados. Las trabajadoras sexuales son rehuídas por la sociedad, por los grupos políticos; su imagen social está distorsionada y ahora han sido traicionadas por las feministas que les niegan la palabra. Las trabajadoras sexuales son de un valor inestimable para el feminismo y las feministas tienen el deber de escuchar a estas mujeres, de dejar de juzgarlas. Dejad de hablar. Empezad a escuchar, por las trabajadoras sexuales, por las mujeres y por el futuro del feminismo y de la igualdad.
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La trata de seres humanos para su explotación en España

 Hay un error este artículo que espero lo corrijan. No hay ninguna sentencia con fecha 26 de noviembre del 2012 en Barcelona; la de Madrid si:
http://es-mg42.mail.yahoo.com/neo/launch?.rand=7tu6vgrqckaq0#mail




Por Gema Fernández y Teresa Fernández
La trata de seres humanos con fines de explotación es una cruel realidad que suscita la preocupación de las personas que trabajamos en la defensa de los derechos humanos, de los organismos internacionales y, más recientemente, de los gobiernos. Este fenómeno invisible y oculto hace que las víctimas de trata, mayoritariamente mujeres y niñas, se encuentren en situación de esclavitud y de grave vulnerabilidad.
España es uno de los principales países de tránsito y/o destino para las víctimas de trata aunque, debido a la complejidad del fenómeno, es muy difícil conocer con exactitud la magnitud de esta grave violación de derechos humanos. El hecho de que no existan cifras fiables sobre el número de víctimas hace que sea muy difícil dimensionar de una manera real el problema. La clandestinidad e invisibilidad que rodean a la trata también dificultan la garantía de una protección real y efectiva a las víctimas.
A pesar de esto, desde el año 2009 se han producido importantes cambios legislativos relativos a la lucha contra la trata de personas en España, tales como la adopción del Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con fines de explotación sexual; la introducción del artículo 59 bis en la reforma de la Ley Orgánica 4/2000, que regula, entre otros derechos, el periodo de restablecimiento y reflexión para las víctimas; la tipificación del delito de trata de forma autónoma e independiente de otros delitos en el Código Penal, introducida por la Ley Orgánica 5/2010; o la firma del Protocolo Marco de protección de las víctimas de trata de seres humanos por representantes de varios Ministerios.
Sin embargo, es significativa la demora con la que las autoridades españolas han incorporado a nuestro ordenamiento jurídico algunas de estas previsiones. Así, el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños, conocido como Protocolo de Palermo, principal instrumento internacional en la lucha contra la trata que data del año 2000, entró en vigor en España en 2003 y las medidas contenidas en el mismo no produjeron ninguna modificación legislativa. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenó a España en 2009 por incumplir sus obligaciones respecto de la trasposición e incorporación al derecho interno de la Directiva 2004/81/CE del Consejo, relativa a la expedición de un permiso de residencia a víctimas de la trata que cooperen con las autoridades competentes. El Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos, hecho en Varsovia en mayo de 2005, entró en vigor en España en agosto de 2009.
Ha transcurrido algo más de dos años desde la entrada en vigor de la última modificación del Código Penal, que introdujo el artículo 177 bis, dedicado a tipificar el delito de trata de seres humanos como el cometido por aquella o aquellas personas que “sea en territorio español, sea desde España, en tránsito o con destino a ella, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o de vulnerabilidad de la víctima nacional o extranjera, la captare, transportare, trasladare, acogiere, recibiere o la alojare con cualquiera de las finalidades siguientes: la imposición de trabajo o servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud o a la servidumbre o a la mendicidad; la explotación sexual, incluida la pornografía y, la extracción de sus órganos corporales.”
Dos sentencias de las Audiencias Provinciales de Madrid y Barcelona, de 26 de diciembre de 2012 y 26 de noviembre de 2012, respectivamente, son las primeras en España que aplican el nuevo delito de trata de seres humanos del Código Penal. Pese a que aún no se trata de sentencias firmes puesto que contra las mismas cabe interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo, su importancia es reseñable dado que encuentran culpables a los imputados y crean una antes inexistente jurisprudencia relativa a la trata. Recientemente se les ha unido, con fecha 6 de febrero de 2013, una nueva sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona.
En la primera de ellas se condena a un grupo organizado que se encargó de la captación de dos mujeres en Paraguay y de su traslado bajo engaño a Madrid, donde las forzaron a ejercer la prostitución. La segunda sentencia condena a los tratantes de una joven búlgara a la que, aprovechando su situación de necesidad y la de su familia, convencieron para que viajase a Barcelona a trabajar en la hostelería, cuando el verdadero propósito era obligarla a ejercer la prostitución en la vía pública. La última, condenaba a una pareja rumana por tratar a una menor de edad, también de Rumanía, en Barcelona. A las tres mujeres se les había quitado la documentación y se las sometía a constantes vejaciones, coacciones y abusos sexuales para que siguiesen ejerciendo y entregando el dinero que ganaban íntegramente a sus tratantes.
La sentencia que más se extiende analizando el fenómeno de la trata es la de la Audiencia de Barcelona de 26 de diciembre de 2012. Si bien de su lectura se extrae aún una cierta confusión en los términos –probablemente por su novedad ante los tribunales de este país– y un excesivo “paternalismo” para con las víctimas, muchos puntos de la misma son destacables. En el cuerpo de la sentencia se parte de la definición del Protocolo de Palermo para entender este delito como una violación flagrante de los derechos humanos y una forma moderna de esclavitud. A continuación los jueces y las juezas examinan los elementos del artículo 177 bis. Así, establecen que el bien jurídico protegido de este delito es la dignidad y la libertad de las víctimas y que se trata de un delito de medios determinados. Es decir, que para que se produzca el delito se requiere que éste se produzca mediante violencia (fuerza física aplicada a la persona para inutilizar su capacidad de decisión y libertad de movimiento), intimidación (anunciar un mal inmediato, grave y real que impide que la víctima pueda actuar diferente a cómo impone el tratante) , engaño (crear una idea equivocada mediante una manipulación de la realidad) u otras situaciones de superioridad del tratante respecto de la víctima.
Cabe destacar también que esta sentencia pone de relieve uno de los problemas que las organizaciones especializadas en la trata de seres humanos hemos venido denunciando: la necesidad de modernizar y actualizar –o, a poder ser, rehacer– la desfasada Ley de Protección de Testigos y Peritos en las causas criminales para garantizar la seguridad de quienes colaboran en el desmantelamiento de las redes de trata de seres humanos.
En Women´s Link hacemos un seguimiento activo de estas decisiones y nos dedicamos a analizar su contenido y a monitorear la aplicación de una perspectiva de derechos humanos y de género en las mismas. Si bien es un importante avance que ya se haya comenzado a juzgar a los criminales que explotan a personas en nuestro país, aún es necesaria una reflexión conjunta entre organizaciones sociales, la Fiscalía y las autoridades judiciales, policiales y administrativas para garantizar la aplicación efectiva del marco normativo, centrándonos en la defensa de los derechos de las víctimas de trata de seres humanos. Además, conviene recordar que el pasado 6 de abril de 2013, venció el plazo otorgado por la Directiva 2011/36/UE del Parlamento Europeo y del Consejo para transponer su contenido, sin que se hayan dado en España pasos para hacerlo.


miércoles, 15 de mayo de 2013

La prostituta coja que leía a Neruda

LA PROSTITUTA COJA QUE LEÍA POESÍAS DE NERUDA
Las prostitutas maduras que paseaban arriba y abajo por la calle de las Tapias de Barcelona, lo hacían con vehemencia y pasión por el oficio. Adornaban sus torsos con minifalda ajustada marcando nalgas, medias de rejilla negra y zapatos de tacón alto para estilizar sus curtidos cuerpos. Eran prostitutas con profesión y mucha embocadura. Eran prostitutas con afición y hasta algunas, con buena conversación. Entre ellas estaba la Dolores, prostituta que cojeaba de la pierna izquierda y que leía poesías de Neruda mientras esperaba algún cliente para derivarlo al poco acogedor pero útil y práctico hostal en la umbría de una calle sombreada.
Aquellas pensiones olían a lejía y desinfectante. A veces, a salfumán corrosivo y caustico, que espantaba a las ladillas peleonas y juguetonas que solían agarrarse a las nobles y delicadas partes, adheridas entre las mugrientas sábanas que cubrían el pecado fornicador en un viejo camastro. Un espejo corroído por el moho presidia la estancia, casi opaco, que no acababa de reflejar bien los rostros, y que era reflejo vivo de sus cansadas miradas. Una bombilla de color rojo iluminaba el pensar ardiente como si fuera el detonante del deseo. Y un olor a rancio, que su fingida esencia disfrazaba de pasión. Aunque ese sabor fuese el sabor de mil besos, todos desconocidos y dados con el desagrado del prepago. Probablemente, besos que sabían siempre diferente, besos recién cortados de los lazos afectivos y emocionales, como sesgados por la falta de afecto y querencia más deseada.
En la curva del destino, en aquellas esquinas bordeadas de cantos satinados del viejo Barrio Chino de Barcelona, donde no se pagaba por hacer amistad, sino por fornicar y pasar el rato. Casa la Maña, Pensión Loly y otras muchas tantas, con sus portales de discreto umbral y acceso facultado para ciertos menesteres. Aquellas pensiones eran de suelos de baldosa roja y paredes pintadas de blanca cal, bendecidas por el diablo pecador, que configuraban el escenario tentador y vicioso del merodeador mujeriego habitual. Mientras, se veían pasar a las voluntariosas "palanganeras", auxiliares de protocolo del acto de amarrizar, con pensamientos de algún día de dejar esa clase de vida y ascender a "Madame", que era cargo más bien visto y mejor remunerado. Habían unas tiendas de comercios periféricos y adyacentes, que por lo fino; se llamaban: "condonerías, gomas y lubricantes, enfermedades venéreas y análisis completos".
En aquellas sórdidas habitaciones de aquellos enmohecidos y oxidados moublés, se lavaban las vergas fálicas donde se lavan habitualmente las manos. Manos, que luego iban al sagrado pan. Y se ve, que desde que Pilatos se lavo las manos, se produjo un efecto imitador que a todos les servía de excusa. Aquellas mujeres eran reinas y princesas en decadencia. Lo que pasa, es que no lo sabían, o preferían ignorar que lo advertían por ser inesperada y cruel su condición.
"A veces, los niños cafres de aquellos años las molestábamos sin querer:
- Señora prostituta, ¿me da la pelota?
- ¡Iros a la mierda niñatos, que me espantáis a los clientes!
- ¿Me compra un polo?
- -¡Anda y qué te lo compre tu padre!"
La falsa idiosincrasia natural del vicio oculto que siempre ha gravitado alrededor de la prostitución, del hombre con instinto primitivo, del hombre de basto paladar e hipócrita, hacían que los alientos tentadores más toscos del varón casado y padre de familia que engañaba a su mujer, emanaba el vicio del caño carnal y genital. Del soltero que presumía de cortesano, del asqueroso pederasta mirón y pajillero que se la meneaba con devoción en el espejo que le gustaba mirarse. Los hombres que expulsan al diablo por el prepucio, y desprecian a la mujer por no satisfacer su necesidad más ordinaria y vulgar, serán juzgados por Belcebú y Lucifer el día de pasar cuentas. Aunque en esto, habrá que esperar el momento oportuno.
Recuerdo en mi frágil niñez de borrosas recapitulaciones, a dos hombres viejos poco galantes, que estaban siempre apoyados por las esquinas de aquel Barrio Chino de los años setenta. Mientras escupían en el suelo y blasfemaban con imprudente temeridad y osadía, sintiéndose tan anchos y tan ajenos de su predicción y adivino del futuro.
-Antes no habían casas de relax, ni clubs "fashions" de chicas contorneándose en frías barras. Ni "escorts" de estas extranjeras.
"-¡Por Dios, "escorts"! ¡qué anglicismo! Vaya guarrada debe ser eso.
- ¡Diga usted que sí!
-¿Se acuerda usted de aquella prostituta coja que tenía a su marido en la prisión, y que decía que leía poesías de Neruda?
- Y tanto que me acuerdo. ¡Pues no me la ventilé veces a la coja!
-¿Y cuando no tenía clientes y se sentaba en una silla de mimbre y se ponía a comer gambas saladas, les arrancaba la cabeza y luego, las chupaba con delirio porque decía que el fosforo era bueno para la memoria?"
La prostituta Dolores, que cojeaba por una mala caída que había tenido en un accidente laboral, cuando trabajaba en la antigua fábrica de galletas María, iba por la vida con poca alegría y tristeza permeable adherida en su alma. Y le decía al posible cliente cuando se acercaba, haciendo de tripas corazón, con sus pupilas dilatadas y llorosas:
"- ¡Aquí hay cosa buena cachondo mío! ¿Vamos?
- ¿Lo haces sin condón?
- ¡No guarro, que una es prostituta pero no inconsciente!
¡A la lima y al limón, yo ya tengo quien me quiera! Cada prostituta tarareaba su canción que reflejaba su propia desventura.
- ¿Usted cree que se puede ser puta y honesta a la vez?
- ¡Y tanto! Cada cual se gana la vida como puede y como le dejan."
Las prostitutas buenas van al cielo y los canallas proxenetas al infierno en carros de fuego. En el Barrio Chino de Barcelona, cuando las aves cantaban en los árboles de aquellas callejuelas y plazoletas del arrabal, las mujeres prostitutas de entrados años comenzaban su jornada en peregrinación hacia la calle de las Tapias. Mientras, pensaban para sus adentros: ¡Esta sentencia mía, que triste cárcel! A veces, iban con la cabeza baja y lleno de llanto el semblante. Otras veces, la sonrisa forzada y fingida. Árboles de dura corteza y de frondosas hojas perennes, caían cuando llegaban los primeros fríos del otoño. Mientras, la puta coja Dolores, que leía poesías de Neruda, imaginaba que un cortés caballero se le acercaría un día y le dijera aquello de: "Me gusta cuando callas, porque estás como ausente".
Treinta años después, a ese niño le dio por escribir y contar historias como ésta que aquí se cuenta. La necesidad probablemente, apretaba como ahora, en estos tiempos convulsos y difíciles, de crisis que hacen aflorar todavía más las miserias. Quizás hayan cambiado los actores, pero no en demasía el escenario, que sigue mostrando en algunas callejuelas del hoy llamado Raval, las miserias de toda gran ciudad esconde. Mostrando entre entramados bastidores aquello que todo político desea cubrir con una fina capa de norma y reglamento hecha al uso. En estos tiempos presentes, las nuevas ordenanzas municipales no es probable que ahuyenten del todo el vicio y la lacra del mercadeo carnal. Ni tampoco sus ubicaciones más gregarias y tradicionales que se resisten a desaparecer. Pues cada metrópolis tiene su "Barrio Chino", a veces hecho a escuadra y cartabón. Mientras, la hipocresía y la endogamia de esta sociedad, que a veces no quiere mirar para no ver, hacen un tanto impía y escéptica la aplicación de la norma. Pues el cliente cazador y putero habitual, no desistirá de su afición y recreativo entretenimiento de apagar el fuego de la mala sangre, aunque se escude en la miseria de su necesidad. Siendo ahora las inmigrantes en su mayoría, las que ejercen a pie de calle, vistas solo por la ciudadanía más curiosa y observadora. Un hervidero y semillero de miseria y penurias siempre han sido los guetos, siempre difíciles de abrogar y suprimir en esta cruel práctica de explotación sexual.
De mil colores, mil, se puede pintar un paisaje, pero no se puede matar la sombra de su profunda y marcada silueta con un disimulado y pragmático pincel, a modo de desnutrido reglamento, que no acaba de adherirse al lienzo de esta tela abstracta e imprecisa que es nuestra sociedad. Donde nada es por casualidad, sino por causalidad.
Sergio Farras, escritor tremendista.

lunes, 13 de mayo de 2013

Datos 2011 del Plan Nacional contra la Trata de Personas con Fines de Explotación Sexual

 http://www.tribunadeeuropa.com/?p=15126

PdE/Cataluña ya no es solo cabeza en la lista de la corrupción política española, también encabeza la lista de comunidades donde las Fuerzas de Seguridad del Estado han identificado a un mayor número de víctimas de explotación sexual, de las que el 95 por ciento son extranjeras.
Según los últimos datos oficiales publicados por el Parlamento, de las 1.082 víctimas identificadas en 2011, en Cataluña fueron 354, en Andalucía, 261 y en la Comunidad Valenciana, 142.
El resto de las víctimas se localizaron en Murcia -74-, Baleares -72-, Madrid -49-, Canarias -47-, Castilla-La Mancha -19-, Extremadura -16-, Castilla y León -14-, Galicia -10-, Navarra -9-, Asturias -7-, Aragón -6- y País Vasco -2-.
La mayoría de las víctimas son mujeres -1031, frente a 51 hombres- y gran parte de ellas se encontraban en situación irregular.
Por grupos de edad, más de la mitad de las víctimas tienen entre 23 y 32 años; también fueron localizados 15 menores de edad.
En España, prácticamente todos los casos de tráfico de seres humanos detectados son con fines de explotación sexual.
La coordinadora de la organización Proyecto Esperanza, dedicada desde hace más de 13 años a apoyar y proteger a las víctimas de trata.
Explica que en sus centros han abordado situaciones de trata para explotación en la mendicidad y en otros sectores del ámbito laboral, como talleres clandestinos, servicio doméstico o del sector agrícola.
“Se mantienen en una proporción baja, pero siempre defendemos que la realidad es mucho más amplia respecto a los casos que atendemos”, añade.
Y plantea abordar la lucha contra la trata con una ley nacional, que recoja las diferentes formas de explotación, con unos requisitos mínimos y comunes en todas las comunidades autónomas.
“España tiene la oportunidad de trasponer la directiva europea de prevención y lucha contra la trata de seres humanos y protección a las víctimas”, para lo que dispone de un plazo hasta el próximo 6 de abril.

sábado, 11 de mayo de 2013

¿Qué buscan los clientes de la prostitución?


 http://www.elliberal.com.ar/ampliada.php?ID=89169

Publicado el 05/05/2013 - “Todo el mundo asocia directamente a un hombre que habla a una mujer que ejerce la prostitución con la relación sexual inmediata, que nos paga para tener un servicio sexual. Pero hay muchos hombres que buscan compañía, que lo acompañen a cenar, que quieren conversar, sentirse escuchado por una mujer. Nosotras muchas veces hacemos de psicólogas de nuestros clientes, no siempre sucede que el cliente paga por sexo. Lo que busca es sentirse bien, sentirse cómodo, sentirse amado, que le den cariño”, señaló Mariana Contreras sobre el perfil del cliente santiagueño.
Consultada sobre el porcentaje de clientes que buscan sexo y los que necesitan algún tipo de contención más emocional que física, Contreras reveló: “Cincuenta y cincuenta”.

Servicios solicitados
Acerca de las preferencias de los santiagueños en la cama, describió: “Piden cosas, pero nada fuera de lo normal” y luego reflexionó: “Vivimos en una sociedad muy hipócrita, en Santiago del Estero y en el país. A la gente le cuesta hablar de la sexualidad. El día que la gente hable más libremente de su sexualidad, posiblemente las trabajadoras sexuales dejemos de existir. O sea, cuando la gente deje de tener tantos tapujos con el tema de su sexualidad. Pasa más por lo que la gente piensa de nosotras y por los propios tapujos que tienen sobre su sexualidad, no por lo que nosotras somos, ni por lo que el cliente viene a pedir”.

Mujeres fáciles
Acerca de los prejuicios sobre esta actividad, Contreras evaluó: “El cliente consume lo que a él le parece que le va a dar satisfacción, pero hay que diferenciar que las mujeres trabajadoras sexuales y las mujeres trans que ejercen un trabajo sexual no somos cualquiera, porque la gente mezcla todo: dicen que somos mujeres de la vida fácil”.
Explicó: “Lo que nosotras hacemos es ofrecer un servicio, tampoco cosificamos nuestro cuerpo ni vendemos nuestro cuerpo, ofrecemos y vendemos un servicio. Eso es lo que la sociedad tiene que empezar a diferenciar”.
En consecuencia, agregó: “También hablamos de una sociedad muy hipócrita, que tiene muchos tabúes y que cuando uno sale a hablar de una ley de reconocimiento al trabajo sexual, dicen un montón de cosas en contra, pero a la noche son ellos los primeros que consumen”.
“Todo el problema pasa porque nosotras trabajamos con nuestros genitales porque si lo pensamos cualquier obrero trabaja con su cuerpo, solo que un albañil trabaja con sus manos y una pala, la empleada doméstica con sus manos, un ingeniero en computación con las manos y su intelecto, y nosotras trabajamos con nuestros genitales”, concluyó. l
Tapa Impresa
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viernes, 10 de mayo de 2013

Reinas y putas. AMTTSE de Málaga necesita firmas

http://www.reinasyputas.com/

 

En los medios

El periódico 20 Minutos hace un hueco a “Reinas y Putas” en su sección “20 segundos” para que más personas puedan conocer nuestras protestas. Podéis ver la noticia pinchando aquí.
La revista El Observador nos hace hueco en el apartado de Sociedad tras haber iniciado nuestra campaña. No podemos dejar que esto caiga en el olvido. Pincha aquí para ver la noticia.
En esta ocasión, otra noticia de la revista El Observador hace dos años, cuando el Ayuntamiento prometió iniciar el plan de intervención psico-social y sanitario de la prostitución. Ahora queda demostrado que no llegó a iniciarse dicho plan. Pincha aquí para verla.
También el periódico El Mundo nos ayudaba a difundir nuestras reivindicaciones antes de que el Ayuntamiento demostrara que no solucionaría nuestro problema como prometió.
Aquí podéis ver la noticia completa.
La Opinión de Málaga nos hacía mención en el año 2011 tras la supuesta puesta en marcha del plan de mejora del Ayuntamiento. Podéis leer la noticia aquí.


Aquí puedes aportar con tu granito de arena a esta lucha
Con un sólo un CLICK !!!
https://www.change.org/es/peticiones/ayuntamiento-de-m%C3%A1laga-queremos-el-condicionamiento-de-las-instalaciones-del-pol%C3%ADgono-guadalhorce

La lucha por el derecho al trabajo sexual en Turquia

 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/05/01/actualidad/1367419667_971633.html

En la calle Zurafa, en el centro de Estambul, unas pocas casas funcionan al mismo tiempo como hogar y lugar de trabajo de unas 125 prostitutas. Se trata de los burdeles legales más antiguos de Turquía, abiertos hace más de un siglo, durante la época del Imperio Otomano. Y ahora el Gobierno parece querer cerrarlos. “Si cierran los burdeles, habrá más enfermedades de transmisión sexual y más sida en las calles”, dice con seriedad y pragmatismo Sevval Kilic, en un restaurante no demasiado lejos de Zurafa. “Los burdeles se llevan la tensión sexual de las calles. No es romántico, pero es así”.
Kilic es una de las pocas personas que ha salido en defensa de las prostitutas de la calle Zurafa, que significa jirafa en turco, aunque también quiere decir lesbiana en jerga informal. La activista, que aparenta menos de sus 42 años, también ha sido trabajadora del sexo. Aunque ella lo hacía en otro lugar de la ciudad, en la calle Ulker, donde todas las prostitutas eran transexuales.
Kilic pide una ensalada, que come lentamente. Dice que está a dieta y se ríe. Es una mujer alegre que habla rápido, bromea continuamente y solo deja de sonreír cuando se refiere a su actual trabajo: defender los derechos de las prostitutas.
Cuenta cómo 17 burdeles se han visto obligados a cerrar recientemente por la presión policial.
Aunque no son un lugar ideal, al menos en los prostíbulos las mujeres están seguras, pasan controles médicos y tienen un hogar, enumera la activista. Si cierran, sus únicas alternativas son la calle, la violencia y las enfermedades.
El Gobierno actúa de esta forma por populismo, según Kilic. “La mitad de los votantes son unos hipócritas, les gusta que la gente crea que se comportan como conservadores, pero luego no lo son en realidad. Turquía es la meca de la hipocresía”.
Desde la terraza del restaurante se ve el Bósforo, que separa Asia de Europa y divide Estambul en dos. Al otro lado, un amplio ventanal da a la céntrica avenida Istiklal, una calle por la que se dice que tres millones de personas pasan en un día de fin de semana. El centro de la ciudad, lleno de bares, cafés, terrazas, tiendas y galerías, representa el Estambul cosmopolita y moderno que se siente el centro del mundo. Pero el resto del país es diferente, según Kilic. “Nosotros, en Turquía, no hemos pasado por la revolución sexual”.
Asegura que el 99,9% de los transexuales se dedican a la prostitución porque nadie los contrataría para otro empleo. Ella empezó a los 20 años, justo después de operarse. Lo dejó cinco años después, cuando conoció a un hombre que se la llevó de la calle Ulker. “Fue una historia mejor que la de Pretty woman, la película”, dice entre risas. “Pero tras un año como ama de casa me aburrí, me ofrecieron trabajar en esta organización de derechos humanos y acepté”. Kilic es miembro de la Fundación para el Desarrollo de los Recursos Humanos (IKGV, en turco). “Y si ahora lo dejara, no encontraría otro trabajo. Imposible”.
“Puedes retrasarlo, pero no puedes detener el tiempo y el momento llegará, también para la gente LGTB [lesbianas, gais, transexuales y bisexuales]. Conseguirán sus derechos como en cualquier país civilizado. El tiempo está de nuestro lado”, dice antes de perderse en el bullicio de la avenida Istiklal.

Red por el reconocimiento del trabajo sexual ARGENTINA

 Dejo este blog, referencia de trabajadoras sexuales argentinas que luchan para que se les reconozcan sus derechos

http://redreconocimientotrabajosexual.blogspot.com.ar/2012/09/blog-post.html

miércoles, 8 de mayo de 2013

Campaña en Extremadura contra la prostitución. Otra política pública inútil que tirará el dinero

Extremadura se ha apuntado a otra campaña contra la prostitución, cuando en realidad, la campaña tedría que ser contra la trata de seres humanos. Por más que insista el abolicionismo de la prostitución, ésta no es sinónimo de trata, ni es cierto que el 95% de las mujeres ejerciendo estén en situación de trata, (que ni aunque sea una) se ha de prevenir y luchar contra ella.
Me preocupa mucho que se incida en la lucha contra la trata para la explotación sexual y se ignora otra trata como la que existe en el sector del textil, por ejemplo en Pontevedra existen unas 300 mujeres trabajando de costureras y bordadoras sin seguridad social ni ningún tipo de contrato, a 2,30 euros la hora, trabajan para una empresa proveedora  de marcas como Zara, Corte Inglés y más...sólo lo pongo como ejemplo del énfasis que se pone en la esclvitud sexual y nada contra toda la esclavitud que hay en otros sectores que además es mucho más difícil de dectectar porque permanece oculta no es vicible como los prostíbulos.

Por otro lado es un total despróposito gastarse este dinero en campañas contra la prostitución cuando debería ir directamente a la atención integral de las víctimas de trata para que pudieran reiniciar una vida digna algo que todavía se está muy lejos de conseguir.

Insisto y volveré insistir en que se ha de diferenciar de trata, del ejercicio del trabajo sexual de la prostitución ejercida por decisión propia. Es cierto ue en los clubs y pisos se cometen abusos en las condiciones que se ejerce, y estp se está permitiendo porque se están lucrando en negro muchas personas vinculadas a instituciones públicas, pues fácil la solución cerrar los próstíbulos, pero que paralelamente se reconozca el trabajo sexual y se facilite unos apartamentos para que las personas la puedan ejercer de manera autónoma, yo también estoy en contra de de que "los empresarios" del alterne se lucren de la manera que lo hacen e impogan sus condiciones.




Extremadura contará este año con un protocolo contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual que abordará, de una forma integral, la detección, la derivación y la actuación ante esta forma moderna de "esclavitud".

La aprobación y presentación del protocolo forma parte de la campaña "?¡No consumas prostitución!!. Sin clientes...¡No hay trata!", que comienza hoy y que se desarrollará a lo largo del año.

La campaña ha sido presentada esta mañana por el consejero de Salud y Política Social, Luis Alfonso Hernández Carrón, y la directora general del Instituto de la Mujer de Extremadura (IMEx), María José Ordóñez.

Datos como que la trata de personas es el tercer negocio ilícito del mundo, ya que anualmente mueve 4.800 millones de euros, o que 2,5 millones son víctimas de ello justifican esta campaña, según el consejero.

En Extremadura, 1.500 mujeres ejercen la prostitución, 1.000 en clubes y el resto en viviendas particulares.

La campaña parte de la idea de que la prostitución es un medicamento, denominado "Esclavatina", que no se debe usar en ningún caso y, para ello, simula un prospecto en el que explica que las mafias son unos de los responsables de su fabricación.

A partir de ahí, dice que no se consuma si tiene sensibilidad hacia la violencia machista o si es alérgico al maltrato físico, psíquico o social, y advierte sobre los efectos adversos para las prostitutas como el embarazo o los estados depresivos.

También avisa de las consecuencias para los clientes, como las enfermedades de transmisión sexual. El Gobierno de Extremadura ha editado 5.000 dípticos y 2.000 carteles.

La Facultad de Educación de Badajoz y la Casa de la Mujer de Cáceres acogerán el 15 de mayo una jornada informativa de sensibilización y difusión con la participación, entre otros, del jefe del Centro de Inteligencia y Análisis de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía Nacional, José Nieto, y la directora de cine y guionista Mabel Lozano, que tiene dos cortos sobre este asunto.

Al día siguiente, se reunirá en la Casa de la Mujer de Badajoz la Mesa Técnica contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, que votará el borrador del protocolo, que ahora está en fase de alegaciones.

Este documento se presentará el 23 de septiembre, con motivo del Día Internacional contra este problema, al igual que una guía de intervención.

Además de ello, habrá diez acciones de sensibilización con alumnos de Bachillerato y Formación Profesional, y otras tres con universitarios, y un ciclo de "Cine y Escuela".

La campaña incluye jornadas formativas y formación "on line", dirigidas a los profesionales, para que estén especialmente alertas para detectar estos casos y no dependa casi exclusivamente de las fuerzas de seguridad, según el consejero.

Ordóñez aboga por conseguir la repulsa social que ya se ha obtenido respecto a la violencia machista.

EL COLECTIVO DE TRABAJADORAS SEXUALES DE FILIPINAS

El colectivo de trabajadoras sexuales de Filipinas lucha por sus derechos y denuncia que se hable en su nombre pero sin contar con ellas: 

 http://sexworkerscollective.wordpress.com/2013/05/05/we-are-here-to-win/

Sex workers have always been treated with great disdain in Philippine society. To call a woman a prostitute (puta) or the daughter or son of a prostitute (anak ng puta) would perhaps be the gravest insult you can throw on any Filipino. Credit this to the Catholic Church and Christian fundamentalists (the Catholics make up 88 % of the country’s population while the Christian groups account for 8%. The rest are Muslims.) They have ingrained in the minds of the people that sex outside of marriage is dirty and immoral. To most Filipinos therefore, prostitution is a moral issue and those involved in it must be condemned. This has led us, sex workers, to be treated with stigma and discrimination.
As sex workers, we are forced to hide who we are and what we do for fear that if we are outed, we and our families would be subjected to public ridicule. Filipinos put great value on their reputation (karangalan) which could only be validated by community approval.  To suffer shame (hiya) and losing people’s respect could do damage to one’s  self-worth (amor propio). A ruined reputation could mean a ruined life.
Being poor in the Philippines, most sex workers come from poor families, means all your life you are going to be acculturated into the culture of silence until it becomes a way of life. You learn to keep your own views of the world around you to yourself. No matter how much you believe things to be wrong you must believe it to be right when the rich, your master (amo), to whom you depend on for your livelihood say so. The poor lose their voices in the process. The master who has control of their lives speak for them. The acculturation goes on until they come to believe their voices do not matter and that only the voices of the powerful would count.
Most of us, sex workers, have gone through this process of acculturation in our lives. We have learned to accept that speaking up and being listened to is a privilege that the poor and the powerless are not entitled to. It does not help that we are forced to hide who we are since the society in which we live has ostracized us. That should make it easy for anyone to understand why it was not difficult for the feminist (abolitionists) to appropriate our voices and to start speaking for us. Society has made us invisible so to have women of power speak for us was a blessing or so we thought. It was not a blessing. It was exploitation. They were not speaking for us, they were speaking for themselves in our name. They have assumed the role of the “amos” and  again we whimpered in silence as they robbed us of our voices. Most Filipinos, the poor and the powerless, when faced by a desperate situation there is nothing they could do about would most often take the fatalistic way out. They would say “leave it to fate” (bahala na). And “bahala na”, it was for us.
For years, we could only stand , mouths gagged, as we watched our new “amos” build their careers speaking for other underprivileged and “mindless” women in their list who they claim do not have the ability to speak for themselves. We are on top of that list. We could hardly figure them out. Maybe because we have not seen the corridors of the university like they all did that they baffle us. They speak so fiercely about fighting for women’s right to self-determination but clearly that does not include us. Perhaps by women, they only meant themselves. We also do not understand the arrogance by which they have anointed themselves our saviors like it was their manifest destiny even when clearly we do not want them saving us because there is no reason to. What we want is save ourselves from them instead.
They do not only confuse us. They intimidate us. They speak in jargons we do not understand. We guess it was their way of telling us they know better and so we should just leave it to them to run our lives. But we really do not care about  “patriarchy”, “commodification” and other words they spew. Those matters don’t bring food on our table nor pay for our rent. All we are interested in is work undisturbed.
We grew up with succession of  “amos“ taking command of our lives which in reality were never truly our own. It is time we claim our lives back. It is time we find our voices because only in finding our voices back can we say our lives are our own. It would not be easy but it is possible. It can take years to get ourselves back to what we really should be  but we are undaunted.
We must serve notice to our self-appointed saviours/masters that their time is up. They can’t take our jobs away from us in the same way we can’t take them away from their careers even if they have built them under our expense. Under the bus is no place for any human. And yes, whatever the society or anyone thinks of us, we are human beings deserving of every right accorded everybody else. Those rights are not for anyone to dispense. It is for us to claim and we are going to claim them.
Our survival as sex workers has always come under threat. We knew the time would come when we have to defend ourselves. We prepared for such eventuality. Enough is enough. Our different organizations, WHORE (Women Hookers Organizing for their Rights and Empowerment), Daughters Deviant, and some male sex workers organizations, joined forces. We know we only have our collective strength to rely on and so we organized ourselves into an alliance, the Philippine Sex Workers Collective (PSWC).
The Collective would serve as our advocacy arm.  It is its mandate to secure and defend our rights as sex workers. Its first major challenge is the Anti-Prostitution Bill patterned after the Swedish Model now sitting in the Philippine Congress for deliberation. We want this bill dead. To campaign against this bill’s damnation, the Philippine Sex Workers Collective, planned our own counter action, the Red Hat Campaign (“Red” which symbolizes the struggle for sex workers rights and “cap”  which would stand for the right of every sex worker to be protected from discrimination, stigma and violence.).  It is time to tell the world that only sex workers could speak for sex workers. It is going to be an uphill battle against the well-oiled and well experienced machinery of the abolitionists (the feminists, the church and the government). But it is our lives, the sex workers, not theirs that they are legislating. We would not allow it. We would oppose it to the end. We are here to stay and we are here to win.

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Las trabajadoras sexuales siempre han sido tratadas con gran desdén en la sociedad filipina. Llamar a una mujer puta o a alguien hija o hijo de puta es quizás el insulto más grave que puedes hacer a un/a filipino/a. Esto se debe a la Iglesia Católica y a los cristianos fundamentalistas (los católicos suman el 88% de la población del país mientras que los grupos cristianos suman el 8%. El resto son musulmanes). Han hecho arraigar en las mentes de la gente la idea de que el sexo fuera del matrimonio es sucio e inmoral. Para la mayoría de los filipinos, por tanto, la prostitución es un asunto moral y aquellxs implicadxs en ella deben ser condenados. Esto nos ha llevado a nosotras, trabajadoras sexuales, a ser tratadas con estigma y discriminación.
Como trabajadoras sexuales, nos vemos forzadas a ocultar quiénes somos y lo que hacemos, por miedo a que, si somos descubiertas, nosotras y nuestras familias seamos sometidas al ridículo público. Los filipinos dan un gran valor a su reputación, que sólo puede ser validada por la aprobación de la comunidad. Sufrir vergüenza y perder el respeto de la gente podría dañar nuestro amor propio. Una reputación arruinada puede significar una vida arruinada.
Ser pobre en Filipinas —la mayor parte de las trabajadoras sexuales vienen de familias pobres— significa que toda tu vida tienes que aculturarte en la cultura del silencio, hasta que se convierte en un modo de vida. Aprendes a guardarte para ti misma tus propios puntos de vista sobre el mundo que te rodea. Independientemente de hasta qué punto creas que las cosas están mal, debes creer que están bien cuando el rico, tu amo, del que dependes para vivir, lo diga así. Los pobres pierden su voz en el proceso. El amo que controla sus vidas habla por ellos. La aculturación sigue hasta que llegan a creer que sus voces no importan y que sólo cuentan las voces de los poderosos.
La mayor parte de nosotras, trabajadoras sexuales, hemos pasado por este proceso de aculturación a lo largo de nuestras vidas. Hemos aprendido a aceptar que hablar y ser escuchado es un privilegio que no merecen los pobres y los débiles. No ayuda el que nos veamos forzadas a ocultar quiénes somos desde el momento en que la sociedad en que vivimos nos margina. Esto debería hacer fácil de comprender a cualquiera por qué no fue difícil para las feministas (abolicionistas) apropiarse de nuestras voces y comenzar a hablar por nosotras. La sociedad nos ha hecho invisibles, así que tener a mujeres poderosas hablando por nosotras fue una bendición, o eso creímos. No fue una bendición. Fue explotación. No estaban hablando por nosotras, estaban hablando por ellas mismas en nuestro nombre. Habían asumido el papel de los amos y otra vez sollozamos en silencio mientras ellas robaban nuestras voces. La mayor parte de los filipinos, los pobres y los débiles, cuando se enfrentan a una situación desesperada ante la que nada pueden hacer, emprenden casi siempre el camino del fatalismo. Dicen “déjalo a su suerte” (bahala na). Y “bahala na” fue nuestra respuesta.
Durante años, lo único que pudimos hacer fue estar ahí, con las bocas amordazadas, mientras veíamos a nuestras nuevas amas construir sus carreras hablando por otras mujeres desfavorecidas y “tontas” de su lista, mujeres de las que decían que no tenían capacidad para hablar por sí mismas. Nosotras somos las primeras de esa lista. Apenas podíamos entenderlas. Quizás nos desconciertan porque no hemos visto los pasillos de la universidad como todas ellas. Hablan llenas de orgullo de luchar por el derecho de las mujeres a la autodeterminación, pero está claro que no nos incluyen. Quizá por mujeres sólo entienden a ellas mismas. Tampoco comprendemos la arrogancia por la que se han ungido a sí mismas como nuestras salvadoras, como si ese fuera su destino manifiesto, incluso cuando está claro que no queremos que nos salven porque no hay razón para ello. Por el contrario, lo que queremos es salvarnos a nosotras mismas de ellas.
No sólo nos confunden. Nos intimidan. Hablan en jergas que no comprendemos. Adivinamos que es su manera de decirnos que ellas saben más y que, por tanto, lo único que tenemos que hacer nosotras es dejarlas que gobiernen nuestras vidas. Pero la verdad es que a nosotras nos traen sin cuidado el “patriarcado”, la “mercantilización” y todas esas palabras que escupen. Esos asuntos no nos llevan comida a la mesa ni pagan nuestros alquileres. Lo único que nos interesa es trabajar sin que nos molesten.
Crecimos con una sucesión de “amos” tomando el mando de nuestras vidas, vidas que en realidad nunca fueron realmente nuestras. Es hora que reclamemos que nos devuelvan nuestras vidas. Es hora de que encontremos nuestras voces porque sólo recuperando nuestras voces podremos decir que nuestras vidas son nuestras. No será fácil, pero es posible. Nos puede costar años volver a ser lo que realmente deberíamos ser, pero no tenemos miedo.
Debemos hacer llegar la noticia a nuestras autonombradas salvadoras/amas de que su tiempo ha terminado. No nos pueden quitar nuestros trabajos de la misma forma que nosotras no podemos quitarles su carreras, incluso si las han construído a nuestra costa. Bajo el autobús no es lugar para ningún ser humano. Y sí, cualquier cosa que sea lo que la sociedad o alguien piense de nosotras, somos seres humanos que merecen los mismos derechos que todos los demás. Nadie tiene que otorgarnos esos derechos. Somos nosotras quienes tenemos que exigirlos y vamos a hacerlo.
Nuestra supervivencia como trabajadoras sexuales ha estado siempre amenazada. Sabíamos que llegaría el momento en que tendríamos que defendernos a nosotras mismas. Nos preparamos para tal eventualidad. Ya basta. Nuestras diferentes organizaciones, WHORE (Women Hookers Organizing for their Rights and Empowerment), Daughters Deviant, y algunas organizaciones de trabajadores sexuales masculinos, han unido sus fuerzas. Sabemos que sólo podemos confiar en nuestra fuerza colectiva y, por tanto, nos hemos organizado en una alianza, la Philippine Sex Workers Collective (PSWC).
El Colectivo servirá como nuestro brazo militante. Su mandato es garantizar y defender nuestros derechos como trabajadorxs sexuales. Su primer y principal reto es el Proyecto de Ley Antiprostitución, copiado del modelo sueco, que se está deliberando ahora mismo en el Congreso Filipino. Queremos que muera este Proyecto de Ley. Para hacer campaña contra esta maldición de Proyecto de Ley, el Philippine Sex Workers Collective ha planeado nuestra propia acción en contra, la Campaña de la Gorra Roja (“Roja” que simboliza la lucha por los derechos de lxs trabajadorxs sexuales y “gorra” que simboliza el derecho de todxs lxs trabajadorxs sexuales a ser protegidxs de la discriminación, el estigma y la violencia). Es hora de decir al mundo que sólo las trabajadoras sexuales pueden hablar en nombre de las trabajadoras sexuales. Va a ser una ardua batalla contra la bien engrasada y bien experimentada maquinaria de lxs abolicionistas (las feministas, la iglesia y el gobierno). Pero es sobre nuestras vidas, la de las trabajadoras sexuales, no sobre las suyas, sobre las que están legislando. No lo permitiremos. Nos opondremos hasta el final. Hemos venido para quedarnos y hemos venido a vencer.

domingo, 28 de abril de 2013

Los derechos del trabajo sexual se debate en University of New Hampshire



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John Huff/Staff photographer University of New Hampshire students of the Woman's Studies program listen as Program Coordinator for the Red Umbrella Project in New York City Emma Caterine talks about her organizations campaigns to end the use of condoms as evidence of prostitution in the state of New York.


DURHAM — All Kitty Stryker wants is to not be arrested, beaten or raped.

“I think that sums it up,” she said. “Precisely.”

Stryker was speaking to a room full of University of New Hampshire students participating in a mini-conference on sex workers sponsored through the school's Women's Studies program on Tuesday.

She, along with two advocates for sex workers' rights from New York City participated in a discussion, “No bad women: Just bad laws,” after students watched the movie Scarlet Road. The film is a documentary on an Australian sex worker who works with people with disabilities.

People in this business are looking for rights, whether that means their work is legalized, decriminalized or just to be shed in a better light.

Stryker is a sex worker living in San Francisco. She has also worked with clients in Boston and London, England. After becoming somewhat of an expert at social media when having to market herself, she became a lover of the Internet and now does community management for two television stations as a day job — and pornography on the side.


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John Huff/Staff photographer University of New Hampshire students of the Woman’s Studies program listen to Kitty Stryker, a sex worker, adult entertainment performer and sex worker rights activist from San Francisco, Calif., talks about legalizing and/or decriminalizing professional sex services.

“Porn is legal,” she said. “I don't have to worry about it.”

When she was providing sex to clients, which she still does, but not full-time, she said she would always make sure to receive two references before seeing the client.

She is not worried about getting arrested through advertisements she posts online, but is nervous that undercover police will try to book a session with her.

“They definitely can do that. They don't have to tell you they are a cop,” she said.

She said it is just a “matter of time” until she could possibly be taken to jail.

“I waive my privilege every day with every speaking engagement and activism that I do,” she said. “How much can I push my privilege and get away with things?”

Although prostitution laws differ from state to state, she said that generally states will arrest people who are willing to do certain acts for money and have that money exchanged.

In New Hampshire, a person is guilty of a misdemeanor if they solicit or agree to perform a sex act according to RSA 632-A: 1.

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John Huff/Staff photographer University of New Hampshire students of the Woman’s Studies program watch the movie “Scarlet Road” a documentary that follows Australian sex worker Rachel Wotton who specializes in clientele with disabilities at the Hamilton Smith Hall in Durham Tuesday.

Stryker was not forced into this work. Neither were any of the people on the panel during the conference at UNH.

Stryker said she enjoys watching her clients grow and become people who have the confidence to stop paying for sex and start engaging with women and eventually have girlfriends. She said this work has taught her to love her body, how to set boundaries and gain a closer relationship with her family.

“Having my parents accept my sex work was really valuable,” she said during a panel discussion Tuesday night.

Jordan Rondinone, a UNH student who also dances at TENS in Salisbury, Mass., said her family knows about her work in the sex industry, as well.

She said the “umbrella term” of sex work encompasses anyone working within the sex industry and that because she dances sexually she is categorized under it.

Rondinone has also danced in Massachusetts at the Gold Club, Golden Banana and Centerfold.

“I have also done prostitution,” she said.

While she, too, has seen positives in her work. She included the feeling of empowerment, the compliments, the control of those watching and the ability to make fast cash. But she said she also feels vulnerable, is at a higher risk for sexual harassment and is in an industry that does live “a very different lifestyle.”

She said forming friendships has been difficult and she has not been in an intimate relationship since she started dancing.

“I don't think people completely understand,” she said of her work. “Maybe it is almost a jealousy thing?”

Because it has been hard finding a social group, she found another outlet.

“I was in rehab, I'm a lot better now,” she said. “But this industry gets you so open to that and for a long time, I didn't have anyone close and that was what was close to me and still can be,” she said.

Isabella Beaulieu, who also sat on the panel at UNH as a former student who dropped out and moved to Seattle, said she too had a hard time making friends in the sex industry.

When she got to the west coast, she had difficulty finding a job. She decided to start dancing and really enjoyed the profession.

“There are so many stereotypes of sex workers being victims of being forced, but everyone's experience is so unique and so amazing,” she said.

Stryker said most of the time her job is “nice” and that she enjoys it.


“But sometimes it's crappy and I don't want to get up and I don't want to get dressed in some fancy femme drag. I don't want to deal with it,” she said. “Sometimes I have clients who are really annoying or they are really boring, like, that happens.”

She said because she is a sex worker advocate, though, and because she is vocal, she is not allowed to say she had a bad day.

“Ever,” she said. “Because if I have a bad day, then I'm proof that sex work is evil.”

Stryker said there is a war on the sex worker community, but that it is not just on them.

“It starts with us, it starts with me, but it is going to come to you,” she said to the crowd at UNH. “This is a war on all of us.”

She said the United States is too big, with too many different state laws, to try to think of a solution that would work to give rights to sex workers across the board. But, she said, certain laws, such as No Condoms As Evidence, need to be passed to protect everyone, not just people in her field of work.

Emma Caterine, the program coordinator for the Red Umbrella Project in New York City, said No Condoms As Evidence, a New York state bill, will stop police and prosecutors from being able to use the possession of condoms as evidence of prostitution. Right now, they are able to use that as a fact that a person is involved in sex work, which can lead them to being arrested.


“It's not illegal to carry condoms anywhere in the United States,” she said. “When you bring these sort of cases forward ... They'll be found not guilty. It's going to happen.”

Caterine said that laws like this are preventing some people to even carry condoms, which means they are not using them.

“I hope this is passed soon,” Jared Ringer, coordinator for the Hate Violence and Sexual Violence Programs at the New York City Anti-Violence Project said. “I wish it was passed years ago.”

Maureen Bradley, a University of New Hampshire student in the Women's Studies program, helped bring the panel to the school on Tuesday. She said the reason for the mini-conference was to bring awareness to the issues the sex workers face and give them attention while teaching students about the lack of rights the workers have worldwide.

http://www.fosters.com/apps/pbcs.dll/article?AID=%2F20130423%2FGJNEWS_01%2F130429780