Sobre el abolicionismo

"La víctima del abolicionismo de la prostitución es diferente, entre otras razones, porque para el abolicionismo de la prostitución sobre las que se proyecta su acción "salvadora" son un mero instrumento o intermediario al que deshumaniza so pretexto de que el objetivo abolicionista es atacar la esencia misma de la comunidad, para obtener su destrucción y su sustitución por la estructura social y política que la ideología abolicionista quiere"

Montse Neira
El PRÓXIMO DOMINGO DÍA 3 DE JUNIO SALE EN EL PAÍS SEMANAL UN REPORTAJE SOBRE MI (MONTSE NEIRA) Y MI LIBRO "UNA MALA MUJER"

jueves, 30 de abril de 2009

Los hombres abolicionistas de la prostitución

En el 2007 la comisión del Congreso de los Diputados que abordaba la regulación la prostitución.
Tras las conclusiones el colectivo de Hombres para la Abolición de la Prostitución elaboró el siguiente comunicado. Su página web por lo visto ya no está operativa, al menos el enlace que yo tenía, al final lo he sacado de
Es un poco antiguo, pero todavía está vigente ya que el colectivo de abolicionistas no han cambiado ni un ápice su discurso. Que se resume en no tener en cuenta las diferentes realidades de la prostitución que hay en España y descalifican a l@s que no piensan como ell@s y a las profesionales que decimos que ejercemos por propia voluntad.
He intentado varias veces abrir el debate en algunos foros de usuarios del sexo-afecto de pago pero, pero casi nadiese ha poosicionado, a lo sumo, expresiones como "no tenemos nada que hacer" expresión que critico mucho porque siempre se puede hacer algo, cada uno dentro de sus posibilidades, este colectivo si que vió claro que se podían hacer muchas cosas para expandir su ideología.
También os dejo (a continuación del comunicado) la opinión de Javier Ortiz, que falleció el pasado 28 de abril en Madrid.
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Comunicado del colectivo "Hombres por la Abolición de la Prostitución"
Apoyo a la comisión parlamentaria por su decisión de no regular la prostitución como trabajo.
Hombres por la Abolición de la prostitución compartimos las conclusiones de la Comisión Congreso-Senado, que piden que no se regule la prostitución como un trabajo. Nos declaramos contrarios a cualquier forma de explotación y esclavitud de seres humanos y, por lo tanto, a la regulación de la prostitución como una forma de legitimar la violencia hacia las mujeres. Consideramos que hablar de que hay una "prostitución libremente elegida" es un insulto a las mujeres y a la dignidad humana en general.
La prostitución, aunque sea "consentida" no deja de ser violencia de género, una forma de control y dominio de unos (mayoritariamente) hombres que compran a (mayoritariamente) mujeres como objetos sexuales y que, por lo tanto, renuncian a mantener una relación de igualdad con ellas. La defensa encarnizada de la regulación, que hacen algunos colectivos, en parte, además de la buena fe de algunos, parece obedecer a intereses de las mafias organizadas de proxenetas que han visto en este "negocio" de la explotación sexual de las mujeres un mercado lucrativo que no están dispuestos a perder. Y lo único que conseguirá será convertir a la víctima en supuesta trabajadora legalizada encubierta, mientras la explotación y la esclavitud sigue tanto en cantidad como en calidad. Entendemos que todo tipo de prostitución es una forma de violencia de género y que aquí no es posible andarse con "medias tintas" hablando de que algunas mujeres quieren libremente ser prostitutas o como se hacen denominar "trabajadoras sexuales".
También hay quien quiere "voluntariamente" vender sus órganos para conseguir dinero, pero no por eso consideramos que debe ser algo admitido legalmente y regulado. Por eso, Hombres por la abolición de la prostitución reivindicamos la abolición de la explotación de las personas y apostamos por una legislación que tenga como objetivos invertir recursos económicos y humanos en la socialización económica, jurídica, académica y política de las personas prostituidas, así como en su formación y reinserción laboral, facilitando su acceso a alternativas laborales y a su participación social y política plena, para posibilitar estructuras que refuercen sus derechos civiles. Y consideramos que la acción para su erradicación debe centrarse en la demanda: es decir, en los que "compran" (mayoritariamente hombres) los cuerpos de otras personas (mayoritariamente mujeres), en los que "usan" a los demás porque pagan.
Son los clientes los que están generando una cada vez mayor demanda de mujeres prostituidas a su servicio y por lo tanto un cada vez mayor volumen de tráfico de mujeres en todo el mundo y un enriquecimiento y progresivo mayor poder de las mafias internacionales. Clientes que consideran "normal" que las mujeres estén a su servicio y se las pueda prostituir. Clientes que consideran "normal" que los grandes periódicos anuncien en sus páginas la prostitución y contribuyan a extender este "negocio" porque les da beneficios (aunque el periódico gratuito 20 minutos, al que agradecemos y reconocemos profunda y ampliamente por dejar de ser cómplice, ya ha eliminado los anuncios relacionados con la prostitución).
Es en la voluntad de dar salida legal al consumo de la prostitución donde las mafias proxenetas de tráfico sexual de mujeres ven y aprovechan el filón jurídico de la realidad para lucrarse a base de esclavizar sexualmente a mujeres, y todo gracias a la irresponsabilidad machista y sexual de (mayoritariamente) hombres que no asumen la igualdad hombre mujer y quieren seguir domunadola pagando por prostitutas.El modelo por el que apostamos es el que se aplica en Suecia, que parte de un análisis feminista y considera la prostitución como violencia de género y pretende erradicarla. Se penaliza al traficante, y al proxeneta, y también al cliente, pero no a la prostituta a la que se deja que libremente siga ejerciendo o opte por, si quiere, abandonar la prostitución con programas de reinserción social. Esta supuesta "normalidad" es la que hay que combatir, pues es la demanda la que está manteniendo la más antigua explotación (que no profesión) del mundo.
En un siglo donde la humanidad se enorgullece de sus conquistas y avances, no podemos permitir que aún persista esta forma de explotación sobre una parte tan importante de la humanidad. Por eso queremos animar la reflexión entre los hombres a buscar nuevas formas de comunicación y relación entre sexos (el mismo o diferentes) que se produzca de forma igualitaria y democrática, teniendo en cuenta y respetando de forma empática y en autoestima personal las inquietudes y deseos de cuantos sujetos participen.
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Opinión de Javier Ortiz, publicada es su blog el 17 de mayo del 2007 ( apoyó al colectivo Hetaira)
(...)Sintetizaré al máximo mis puntos de vista para no alargarme demasiado. Porque el comunicado no es gran cosa, pero el asunto sí que tiene su enjundia.
Primer extremo que considero que conviene poner de relieve, porque quizá no sea de conocimiento general: si los criterios que apoya ese colectivo han logrado ser mayoritarios en la Comisión Parlamentaria de referencia, ha sido gracias al respaldo que les han prestado tanto el PSOE como el Partido Popular.
Contaron con el voto contrario de Izquierda Unida.
Ya sé que no tiene nada de definitivo que una causa sea asumida por el PP y rechazada por IU, pero una cierta pista quizá sí proporcione.
Segundo: se entiende mal que una agrupación partidaria de abolir la prostitución –así, por la brava– apoye unas conclusiones que no pretenden en absoluto abolir la prostitución, sino tan sólo impedir que se someta a la legislación laboral común. Porque lo que el colectivo PSOE-PP pretende es que la práctica de la prostitución siga siendo legal (o no-ilegal, para ser más exactos), pero quede exenta de las normas contractuales, de seguridad social e impositivas que se exigen en cualquier otro tipo de relación de compra-venta de servicios.
Dicho sea sin tapujos: lo que defienden de hecho, aunque no lo admitan, es que la prostitución siga funcionando como trabajo negro.
Tercero: me cuesta tomarme en serio el argumento, que el colectivo del comunicado reitera hasta la saciedad, según el cual no hay que regular la prostitución porque es una forma de explotación. Eso es tanto como defender que la ley no debe embridar la explotación. ¿Habrán descubierto la conveniencia de prohibir el capitalismo por decreto? No hace falta ser Einstein para saber lo que eso significa en la práctica: permitir que los explotadores hagan lo que les venga en gana.
Cuarto: hay gente muy experta y muy conocedora de la materia que afirma que el único modo de combatir y reprimir la prostitución forzada es separarla tajantemente de la prostitución voluntaria. Así se hace constar en el Informe que la Unidad Técnica de la Policía Judicial española elaboró a este respecto en 2004 (un informe que el PSOE y el PP han hecho como si no existiera, porque no saben cómo negar sus conclusiones).
Quinto: no sobra recordar que España ya ha contado con una muy solemne ley abolicionista. La dictaron las Cortes del franquismo en 1956. Por cierto que su preámbulo ya hacía mención de «la dignidad de las mujeres».
Sexto (como el mandamiento): todo el comunicado del colectivo en cuestión se basa en el sobreentendido paternalista de que, si alguien ejerce la prostitución porque quiere, es lisa y llanamente porque no sabe lo que quiere. Sin embargo, hay asociaciones de trabajadoras y trabajadores del sexo que defienden, y no veo cómo negarles la razón que les asiste, que trabajan en eso porque les aporta ingresos bastante sustanciales y no consideran que la venta de su fuerza de trabajo sexual sea más bochornosa que la venta, o el alquiler, de cualesquiera otras potencialidades de su persona.
Una prostituta me dijo hace muchos años algo que jamás he olvidado, porque apuntó con mucho tino a la diana. Me preguntó: «Tú eres editorialista de un periódico, ¿no? Vale, eso quiere decir que, cuando escribes, debes ponerte en cuerpo y alma al servicio de tu patrón. Yo, cuando estoy con un cliente, he de poner mi cuerpo a su servicio en las condiciones que haya convenido con él. Pero sólo mi cuerpo. Mientras trabajo, puedo pensar lo que me venga en gana Vosotros os prostituís por completo; nosotras, sólo en parte».
Me vino a las mientes una novela italiana que tuvo bastante éxito en los años sesenta. Era obra de un tal Quintavalle. No he vuelto a saber de él. Me parece que no era gran cosa, pero el título se me quedó grabado: «Tutti compromessi». Todos comprometidos.
Sea como sea, echad una ojeada a los argumentos del colectivo Hetaira. Puede que os interesen. A mí me han resultado siempre bastante convincentes.